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"Somos un país sin tradición de ideas económicas"
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Jul 26, 2010, 04:15 PM | Ibsen Martínez tendrá una columna semanal con un enfoque no apto para "economicistas" El escritor asegura que los "petroestados" son maniaco-depresivos a la hora de gobernar Andrea Daza Tapia
adaza@cadena-capriles.com
Es un obsesionado. Quizás un inconforme, también. Por esto: porque le hubiera gustado ser periodista, pero no lo es. Porque le hubiera gustado ser economista, pero no lo es. "No lo soy", dice. Ajá. Y entonces, ¿qué es Ibsen Martínez? Por sobre todas las cosas, un escritor. De ensayos, de telenovelas, de artículos. Y es algo que se le da bien, con soltura.
El venezolano promedio lo asocia de inmediato con Yordano: Por estas calles. Martínez fue el autor de esa telenovela, la que plasmó la antipolítica de los años noventa, la que concentró la decadencia de la democracia criolla. Pero ya.
Eso es agua pasada. Durante casi seis años, Ibsen Martínez prestó su pluma para colaborar con The Library of Economics and Liberty, un sitio web que con el apoyo del Liberty Fund, se dedica a pensar la economía. Su columna se llamaba Reflections from Latin America: reflexiones desde Latinoamérica, un ejercicio de pensar la economía del continente. Y escribirlo.
Enfoque
"Para mí, la economía es una ciencia contraintuitiva"
"Descubrí que en general, los economistas escriben muy mal", suelta Martínez, en la redacción de El Mundo Economía y Negocios.
Y también, esto: "Ahora que me acerco a los sesenta, descubrí mi pasión secreta". Sólo que nadie se lo dijo: "Si yo lo hubiera sabido, si vocacionalmente lo hubiera entendido", su historia sería otra. "Me interesa sobre manera la historia económica".
Martínez le saca pluma a su lápiz porque a partir de esta semana se pondrá a pensar la economía, y a escribirla como él sabe, para este diario. Pero no se quedará ahí. Pronto, le sacará punta a Internet, con un blog dedicado a estos temas, y un nombre que también lo obsesiona: "El economista imaginario". Para él, eso tiene una explicación: "Para mí, la economía es una ciencia contraintuitiva".
-¿Qué significa eso?
Cualquier persona que haya estado al frente del diseño de políticas públicas en un país como el nuestro, lo podría afirmar. Al público le resulta muy difícil entenderse con las aseveraciones de los economistas.
-¿Sigue siendo muy abstracto?
Pasa con los economistas que no se dejan arredrar por los periodistas ni por la opinión. Hay cosas que no se discuten porque son bastante inabordables, prácticas que ya son ortodoxas y que nadie entre los economistas discute desde la perspectiva ideológica, sino que se queda en el ejercicio práctico del oficio del economista contingente.
A la sombra de los verdes
Lo escribió ya en uno de sus artículos. Pero la anécdota, aún le impacta. Fue así: una mañana, Ibsen Martínez llega al automercado Mi Negocio, en la Alta Florida. Y observa esto: "Una escena digna de una telenovela de Leonardo Padrón". Una señora busca una bolsa de DogChow. "No hay", le dicen. "Y ella se entabla con el portugués", cuenta Martínez.
"Se entabla una conversación sobre la significación del dólar en los precios". No hay porque no hay verdes. Simple. Entonces, entra en escena "la otra". Una mujer humilde que se anota en el debate: "Era la señora rica versus la pobre. Para la pobre, el dólar no tenía nada que ver con el Dogchow, sino que era producto de la especulación del portugués. Ella suscribía la versión oficial de la escasez".
Y del abasto, la discusión llegó al Parlamento: "Al día siguiente, una diputada dijo que quien gana en bolívares, no tiene por qué pensar en dólares". Listo. "Ahí tienes un ejemplo claro de algo que los lectores de este diario o la elite ilustrada dan por sentado", retoma Martínez. "Que la devaluación genera una espiral de precios. Y a eso, no necesariamente el común de las personas se puede aproximar".
Latinoamérica
"No descollamos con ideas económicas en la región"
En estos tiempos de epidemias, de enfermedades masivas, Ibsen Martínez piensa en la economía. Y sobre todo, en las ideas económicas. En lo contagiosas que son.
"Las ideas económicas tienden a mineralizarse muy rápidamente", dice. "A difundirse como un virus". En eso hay un temor latente: "La contribución a que el público crea, o vea en el economista, a una suerte de prestidigitador, un fullero, que juega con cosas, que enmascara su ignorancia o su perfidia, con jerga". Pues vaya que no la tiene fácil Ibsen Martínez, quien habiendo dicho todo esto, se pone a prueba y se propone ventilar ideas.
-¿Cómo se proyecta América Latina en el plano de las ideas?
Hay un abismo entre el mundo angloamericano y el ámbito iberoamericano o más estrictamente de América Latina. No descollamos con ideas económicas en la región. No tenemos grandes economistas.
-¿Ninguno?
Yo desafío al lector a que piense en cinco economistas latinoamericanos que hayan modificado el parecer de la profesión o de la academia, respecto de un gran tema. No los hay. A lo mejor soy injusto. Se me ocurre el chileno Sebastián Edwards y el siempre manido Fernando Henrique Cardoso, quien tuvo que tragarse todo su discurso colectivista.
-En cambio, en eso Estados Unidos tiene una tradición.
Mira, en la página del Liberty Fund escriben puros economistas que están en la lista corta del Nobel, con una orientación liberal extrema. Incluso, escriben algunos neocons de la Academia. Ultra conservadores, más bien. Cuando murió Milton Friedman, Paul Krugman -que está en la acera de enfrente- escribió un extraordinario artículo titulado: "¿Quién era Milton Friedman?". Era una puesta en perspectiva de la biografía de un pensador.
-¿Y cómo era Friedman?
Para el promedio, Friedman fue incontrovertiblemente el asesor económico de Augusto Pinochet. Lo cual no es cierto. Estrictamente hablando, no lo es. Escribió una historia monetaria de Estados Unidos, desde su fundación hasta 1960, a cuatro manos con su esposa. Fue un libro que cambió la perspectiva de la ortodoxia con respecto a los temas de inflación, empleado, desempleo. En suma ese fue su gran aporte, que le hizo ganar el Nobel. Un periodista estadounidense me preguntó: ¿Y cuál es el de ustedes? ¿Quién es el autor de ustedes?
-¿No hay un Friedman latino?
Bueno, ahora hay quienes están haciendo una revaluación de John Maynard Keynes. Te digo, ni el neoliberal más recalcitrante, ni el mayor de los ortodoxos angloamericanos, negaría la importancia de Keynes. Y sin embargo, vemos que los liberales norteamericanos hablan de él como si fuera Cantinflas.
-¿Entonces, no respondió nada?
La pregunta la resolví, no diciendo el economista, sino el libro más influyente de América Latina. Las consecuencias económicas de la paz de Keynes en los años 20, influyó en las elites. Los trabajos de economía monetaria, inflación y desempleo de Friedman, también.
Latinoamérica
"La imaginación ha regido la opinión pública en la región"
-¿Cuál es el libro económico más influyente de la región?
Pues desde mi punto de vista, el título más influyente en la imaginación económica latinoamericana, incluyendo las elites políticas, es Galeano con Las venas abiertas de América Latina.
-¿Es su libro de cabecera?
Eso no quiere decir que comparta las ideas de Eduardo Galeano. Creo que es un libro lleno de ideas dañinas, ideas equivocadas, pero diabólicamente bien escrito e ilustrado con ejemplos que tocan la emocionalidad del latinoamericano.
-¿Cómo medir su impacto?
La sola circunstancia de que un continente esté gobernando bajo la égida emocional de una imaginación desbordada como la de Galeano, quien sin duda es uno de los más importantes escritores de la región, es suficiente prueba. Ha sido la imaginación la que en los últimos treinta, cuarenta años, ha regido la opinión pública en materia económica. Ni comentar la anécdota entre Chávez y Obama.
-¿Y ahí termina la selección?
Hemos cojeado con esto de las ideas. Pero hay otra cosa que me ha interesado mucho: la idea del progreso económico. Y en esa materia sí hay alguien con quien me siento en deuda, un autor cuya lectura me ayudó a despojarme de todo complejo de autodidacta, un ejemplo de imaginación sociológica que nos pone a pensar: Gabriel Zaid. Su primer libro El progreso improductivo, editado en 1979, recoge las columnas que publicó en Vuelta, la revista de Octavio Paz. Es un libro difícil de conseguir, donde Zaid demuestra una gran disposición para abordar temas económicos. Zaid, quien todavía vive, le sacó 20 años de ventaja a Freakonomics y a Jeffrey Sachs. Además, es un mexicano que todavía escribe, poeta.
-Y entre tantos autores, ideas y libros, ¿cómo se define usted?
Nunca fui marxista. A los 19 años de edad, me indignaba la ignorancia supina de mi generación, de la izquierda de mi generación. Ellos sólo se satisfacían con las consignas. Yo entablé una relación de amor y odio con Marx, que en efecto alimenta mi novela. A mi Marx no me persuade para nada. Y yo creo que era un socialdemócrata y no lo sabía. Un liberal de centro izquierda.
Venezuela
"El petroestado es una camisa de fuerza para cambiar las cosas"
- Pero en esa panorámica continental, Venezuela es percibida como un salmón. ¿Por qué?
Sí. Porque somos un petroestado. Y esa es la respuesta corta. La respuesta larga la remito a la tradición de las ideas económicas de este país. El petroestado es una camisa de fuerza para toda intención de cambiar las cosas. La inercia del petroestado desarrolla una capacidad de gobernar maniaco-depresiva. Si estás en fase maniaco, todo se pueden hacer. Si entras en fase depresiva, el país se puede endeudar con todo el mundo, porque tenemos petróleo. Esto está descrito como fenómeno. No saber afrontar con éxito las bonanzas y no saber afrontar con éxito las vacas flacas, siempre generando nuevas agencias gubernamentales y viendo al Estado como el gran empleador. En ese clima no sólo no prospera el emprendedor privado, sino que tampoco prosperan las ideas. Y Venezuela se nutre de esa no-tradición. Nuestros hombres públicos no están interesados en la economía.
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| Fernando | 26/07/2010 03:29:45 p.m. |
| Con respecto a Milton Friedman, hay que decir que "La historia monetaria de los Estados Unidos" no fue escrita con su esposa, Rose, sino con la profesora Ana J Schwartz, distinguida economista del National Bureau of Economic Research. |
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