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Arrópese hasta donde le llegue la cobija
La vida financiera de la mayoría de las personas se fundamenta en el déficit. Escuchamos con frecuencia la trillada frase "no me alcanza el sueldo".
Para suplir esa limitación, mucha gente sale a buscar ingresos eventuales, provenientes de pequeños trabajos, compra y venta de artículos o negocios puntuales. Ese dinero extra termina gastándose normalmente en el diario torrente que representan los desembolsos habituales. 

Al mismo tiempo, terminamos trabajando mucho más, pues no solamente asumimos los deberes de nuestros empleos; adicionalmente, para obtener un ingreso extra, tomamos muchas más responsabilidades que implican mayor esfuerzo sin que eso represente necesariamente una mejora significativa en nuestra condición o seguridad financiera.

En lenguaje popular, el asumir esos trabajos extras o el "matar tigres" conduce generalmente al recordado refrán "tanto nadar para morir en la orilla". En consecuencia, si no se toman las acciones adecuadas, el "rebuscarnos" terminará por agotarnos y desgastarnos más, sin que eso nos conduzca a prosperar.

¿Y qué hacer entonces?

El paso clave para que a la larga los ingresos adicionales puedan ayudarnos a mejorar nuestras condiciones de vida es medir más nuestros desembolsos y no gastar más de lo que nuestra remuneración regular nos permita. 

Usted, querido lector, con toda la razón se hará la siguiente pregunta: ¿cómo hago si mis ingresos no me alcanzan?
La interrogante tiene sin duda muchas respuestas que hemos ido atendiendo en semanas anteriores, todo es parte de una estrategia.
 
Una de las columnas anteriores hablaba de controlar gastos recurrentes, es decir, aquellos que reducen nuestro presupuesto sin que necesariamente generen mayores beneficios en nuestra calidad de vida.

Otra acción importante es la de evaluar la verdadera prioridad de los gastos que ejecutamos, eso implica determinar si son indispensables, obligatorios, importantes, útiles o placenteros. 

Por ejemplo, si usted decide almorzar fuera, ese desembolso claramente pertenece a la quinta categoría descrita. 

Una vez tenga catalogados todos sus gastos en los cinco grupos, lo adecuado es comenzar a recortar los consumos placenteros, luego los útiles, después los importantes, posteriormente los obligatorios y, finalmente, si no queda más remedio, también deberá reducir los indispensables. 

Es muy posible que usted pueda darse cuenta de que si bien no le alcanza el dinero, en buena medida esta insuficiencia se deba a la existencia de desembolsos que posiblemente no sean en extremo necesarios y que podrían ser disminuidos en forma más o menos significativa.

Una tercera acción importante en eso de arroparse hasta donde le llegue la cobija es la de mentalizarse a llevar un buen control de sus gastos. Una herramienta muy útil puede ser la de tomar nota de todos los desembolsos que vaya haciendo y sumarlos al final del día, al final de la semana y al final del mes. De esta manera, podrá contabilizar a dónde ha ido su plata y se dará cuenta de dónde puede recortar.

Una vez que usted haya puesto en práctica los mecanismos que acabamos de describir, viene la segunda parte que es la de evaluar de cuánto podrían ser los recortes y si efectivamente le alcanzarán sus ingresos regulares. 

Seamos pesimistas y supongamos que aún no son suficientes, pero que al menos hemos logrado un poquito más de holgura en su situación, ahora los ingresos eventuales podrán dejarle un respirito y quizás alguna capacidad de ahorro o de inversión.

Si ha logrado dar ese gran salto, amigo lector, va muy bien encaminado, entonces, cuando vengan esos ingresos extra, no se vuelva loco y no empiece a gastarlos en tonterías, haga un plan de ahorro que deberá conducirlo a un plan de inversión.

Plan de ahorro

Lo primero que debemos considerar es que el ahorro en una moneda que se deprecia constantemente es por demás inútil. Mientras ahorremos siempre vendrá un gobierno que nos quitará dinero de nuestro bolsillo a través de un fenómeno denominado inflación y que luego terminará de rematarnos con las repetidas devaluaciones. 

Por eso, mi sugerencia es que ahorre en monedas o en bienes altamente negociables que no se deterioren con la inflación, que no pierdan tanto de su valor. 

Si puede abrir una cuenta en divisas (siempre que la abra en un país cuyo riesgo soberano sea bajo), ese es el principio de un proceso de ahorro, si no puede apoyarse en este mecanismo, trate de juntar billetes en un lugar seguro, hasta que la cantidad sea suficiente. El ahorro tiene como propósito mantener el valor de su esfuerzo para poderlo disfrutar luego.

Plan de inversión

La inversión -a diferencia del ahorro- tiene una finalidad adicional que es la de incrementar el valor de sus haberes. Para ejecutar un plan de este tipo, nuestra sugerencia es tener los ahorros suficientes como para vivir unos cuantos meses sin que se produzcan ingresos (digamos unos tres o seis meses). Si se logra este excedente, el dinero adicional podrá ser usado en inversiones, pero nunca caiga en el error de utilizar los recursos que podría estar destinando a necesidades básicas para invertir.

En la inversión hay muchas alternativas, pero hay varios secretos y máximas que nunca debemos olvidar:

1 Nunca ponga su dinero en algo que desconozca, invierta con bastante información.

2 El rendimiento histórico de una inversión no le dirá nada de lo que va a rendir en el futuro.

3 No vea solamente lo que se va a ganar, vea también el riesgo que está tomando.

4 No hay nada gratis, no hay atajos, si algo es demasiado bueno para ser verdad, tenga muchísimo cuidado pues no debe serlo.

5 No deje sus decisiones a otros, evalúe y piense, siempre los conocimientos financieros pueden adquirirse y, si no los tiene, use su sentido común y su experiencia, no deje que lo embauquen.

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