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Los bienes durables como protección del patrimonio
Existen herramientas que ayudan a tomar decisiones con un poco más de sentido común al momento de adquirir activos.
Ante los constantes rumores de devaluación de la moneda, la mayoría de las personas en el país busca alternativas de refugio o protección y, entre otras opciones, muchos se vuelcan a la adquisición de bienes durables de distinta índole.

Los activos adquiridos van desde automóviles hasta electrodomésticos, pasando por equipos de línea blanca, línea marrón, tecnología, celulares, computadoras y mobiliario en general. 

Hoy queremos profundizar en el tema y darle luces acerca de lo acertado o desacertado que puede ser la adquisición de ese tipo de bienes en momentos como el presente. 

Para eso, le orientaremos sobre cómo analizar un conjunto de aspectos de relevancia en al momento de adquirir diferentes productos. Nuestro propósito no es el de aguarle la fiesta, ni quitarle la ilusión; sencillamente la intención es la de desmontar algunos mitos carentes de racionalidad que nos llevan a decisiones no siempre positivas.

Necesidad real

Lo primero que una persona racional debe preguntarse antes de adquirir cualquier cosa es qué tanto necesita lo que va a comprar. Es así como usted debe hacerse la gran pregunta: ¿necesito ese producto? ¿lo compraría en algún momento, aun si no existiese la amenaza de una devaluación? 

Esas preguntas deben hacerse, sobre todo, si la adquisición del bien no tiene que ver con una posible venta en el corto plazo, sino más bien con su deseo de mantenerlo en uso. Si usted lo va a usar, entonces cuídese de no estar comprando algo que vaya más allá de lo que usted realmente requiere para su uso. 

Si usted no piensa vender pronto ese bien, no compre, por ejemplo, una lavadora o nevera con una capacidad mucho mayor a sus necesidades por el solo hecho de que vaya a subir de precio. Tal decisión lo hace más pobre.

Precio a pagar

Por otra parte, en nuestro afán de buscar protegernos comprando bienes durables, podríamos estar pagando en demasía por el producto que pensamos adquirir. 

De esa forma, le sugiero que saque la cuenta; es decir, si lo piensa comprar, compare su precio con los niveles internacionales, averigüe bien en países vecinos o en lugares desde donde se importan cuánto cuesta lo que va a comprar y calcule la tasa de cambio que se aplica. Si por ejemplo, un televisor cuesta en el país casi Bs.16.000 y en el exterior se vende por $800, quien lo trajo a lo mejor con dólares de Sitme o Cadivi, estará calculando el dólar a un nivel realmente exagerado. 

No caiga en esa trampa (ojo, no son precios inventados, han sido sacados hoy mismo de las páginas de mercadolibre.com y amazon.com; usted mismo puede hacer ese ejercicio)

Costo financiero

Un tercer elemento a evaluar es el costo del dinero. Cuando compramos un bien a crédito, el costo del dinero es evidente, son los intereses que pagamos por el préstamo. Si se trata de un objeto que vamos a vender en un futuro, debemos considerar que para recuperar nuestra inversión, no solamente debemos obtener el monto que desembolsamos originalmente, es necesario recibir adicionalmente los intereses que pagamos. ¿Y qué pasa si usamos nuestro propio dinero? Igualmente, hay que considerar el costo de oportunidad; es decir, lo que podamos obtener en una inversión y, si finalmente no existen alternativas de inversión, incremente el costo del objeto adquirido según la inflación.

Valor de reventa

Otro tema relevante al comprar un bien es que los valores de reventa no siempre son iguales o similares. Las computadoras, por ejemplo, tienen valores de reventa casi nulos al cabo de un par de años. Los vehículos automotores dependerán de elementos tales como el modelo, la marca o hasta su origen. 

Es decir, cuando vaya a comprar un bien para su reventa, evalúe también cuánto dan por un producto similar con uso y eso le dará una idea más o menos clara sobre si se revalorizará en términos monetarios o si más bien perderá valor. Su opción siempre debe ser la de seleccionar los bienes que más "ganan" o que menos pierden valor.

Costos de intermediación

Para todos los productos existen intermediarios; es decir, personas que se dedican a comprarlos y venderlos. Mientras más complejo sea el proceso de reventa, más conocimientos técnicos se requiera y más extraño o específico sea el bien a comercializar, más altos serán los costos de intermediación. Es decir, mayor será la tajada que los intermediarios pretendan obtener. 

En muchos casos, el comprador final no estará cerca de usted y no le quedará más remedio que acudir a un experto mediador, quien le ofrecerá precios más bajos de los que pagaría su cliente. Ese caso es muy común en prendas, joyería, arte y objetos coleccionables. Además, ocurre con equipos y maquinarias.

Liquidez del bien

Generalmente, es más fácil comprar algo que venderlo. Piense, por ejemplo, en el caso de los automóviles deportivos, lanchas, objetos relativos a aficiones o pasatiempos. Dada la especificidad de tales objetos, su tiempo de reventa puede dilatarse, generándole molestias e incomodidades.

Movilidad, almacenamiento, transporte y seguros
Cuando se compra un bien durable con la intención de venderlo en un futuro, hay que considerar elementos de relevancia tales como ¿dónde lo va a guardar? ¿estará seguro en ese sitio? ¿hará falta asegurarlo y cuánto le cuesta el seguro? ¿requiere alguna forma de mantenimiento para que conserve su valor? Y cuando vaya a vender ese bien debe considerar otros aspectos: ¿va a ser necesario trasladarlo a alguna parte? ¿tendrá un costo el transportarlo? Todos esos detalles deben ser estimados antes de tomar cualquier decisión.

Duración y modas

Avances tecnológicos, cambios en los gustos y modas pueden dar al traste con el valor de cualquier producto. Esto se hace por demás común en tecnología; sin embargo, también puede ocurrir en mobiliario, línea blanca o hasta en vehículos.

En palabras sencillas, a pesar de que los bienes durables pueden ser una protección de su patrimonio en momentos de ajustes o inflación, la ecuación no es sencilla y la recomendación es prestarle atención a varias consideraciones y detalles.

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