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Economía preoperacional
Nuestra crisis global se nota en mil cosas: el ánimo de la gente, los hábitos de compra, los patrones del tráfico, el uso de los bancos…
Nuestra crisis global se nota en mil cosas: el ánimo de la gente, los hábitos de compra, los patrones del tráfico, el uso de los bancos… y el hecho de que hoy 21 de diciembre uno esté hablando de políticas monetarias.

Pero es que la sístole y diástole de los últimos días ha sido de infarto. Primero, una jugada con poquísimos precedentes históricos: la sorpresiva y sorprendente abolición de la moneda (la prohibición de uso de nuestro principal billete), completada luego con la improvisada y perentoria reversión de la medida. Los ciudadanos de a pie, maltratados ya de mil formas diferentes por el endemoniado 2016, han pasado cuarenta horas de cola en los bancos la última semana hábil del año: primero retiran, luego depositan, luego retiran...

Regresemos al momento en el cual se toma la decisión de eliminar en tres días el billete más alto de nuestro cono monetario, sin tener con qué sustituirlo. Uno, apenas viendo la experiencia cotidiana, sabía que no podía funcionar. La inflación se ha comido de tal manera el bolívar fuerte que hay que llevar cerros de billetes de 100 para pagar cualquier cosa: 15 billetes para un pan, por ejemplo. De esto hemos hablado ya, lo cual sirve al menos para documentar que el proceso ha sido progresivo y se han podido tomar medidas a tiempo.

La misma noche del domingo 11 de diciembre, cuando se abolió “el marroncito” (el billete de 100), los expertos aclararon que un 70% del circulante corría en esa denominación. La medida proscribía ese 70% para cubrirlo con el 30% restante, hasta que llegaran los primeros billetes del nuevo cono monetario. Desgraciadamente no bromeo. Pero ese obvio contratiempo matemático no fue apreciado por los jerarcas de la política económica venezolana.

Un conocidísimo y recordadísimo psicólogo evolucionista fue Jean Piaget, nacido en 1896. Uno de sus principales aportes fue identificar los períodos de desarrollo cognitivo de los niños: etapa sensorio motora, preoperacional, de operaciones concretas y de operaciones formales. La progresión ocurre al ir logrando capacidades, y ciertas actividades sirven para identificar en qué momento del desarrollo cognitivo se encuentran los niños. Por ejemplo, para estar en la etapa de operaciones concretas es fundamental haber logrado el concepto de conservación de masas. Se prueba con un ejercicio muy sencillo: tomas un vaso con agua con forma baja y ancha, y lo vacías en un vaso alto y delgado. Los niños que están en etapa preoperacional invariablemente dicen que el vaso alto tiene más agua que el bajo, mientras que en la fase de operaciones concretas (que se logra entre los siete y los doce años) ya saben que es la misma cantidad de agua, con forma diferente.

Pues bien: quienes creyeron que un 100% se podía cubrir con un 30% están en una etapa preoperacional del pensamiento. Economistas y matemáticos deberían tener un desarrollo cognitivo superior a un niño de 7 años, pero quienes participaron en la malhadada decisión no advirtieron nada. O no se atrevieron a desentonar, lo cual es un problema de orden ético y político, no cognitivo. Fin del cuento de navidad de 2016.

P.D. Este escrito de pascua ha sido demasiado técnico, y deberíamos leer algo más dulce, como lo de “El Rey que Gobernaba sobre Todas las Cosas”, ese personaje de El Principito de Saint-Exupéry, cuya misión era que todos le obedecieran, pero aun dice: “si ordeno a un general que vuele de flor en flor, cual si fuera mariposa, que escriba una tragedia o que de pronto mutara en ave marina y no lo hiciera, ¿quién estaría en falta, él o yo? “. Ese rey primero le ordena a El Principito que no bostece, y luego de que el niño no le hace caso, le ordena que bostece. Como aquí.

Fátima Dos Santos
@MFDosSantos


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