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diccionario de economía
 


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Segundo Plan Socialista de la Nación
La economía internacional sigue sujeta al comportamiento de los mercados y a las condiciones de los actores que intervienen en los procesos mercantiles y las transacciones financieras.
En estas estructuras de poder gravita la crisis de los países de la Unión Europea, donde por cierto se adoptan medidas económicas que apuntan a sacrificar las reivindicaciones sociales y las conquistas laborales de los trabajadores y trabajadoras europeos.

Tal como lo han señalado los premios Nobel de la economía Paul Krugman y Joseph Stiglitz, las fórmulas que se están aplicando no lograrán mejorar las condiciones económicas de la eurozona; por el contrario, esa visión clásica del neoliberalismo, promovida y condicionada por el FMI, con la excusa de "sanear el gasto publico", no busca más que preservar los intereses de las grandes mafias financieras responsables de la crisis económica mundial.

No podemos olvidar que esas fórmulas son las mismas que se aplicaron en América Latina en los años 80 y 90 y que, en el caso venezolano, provocaron estallidos sociales (27, 28 y 29 febrero de 1989), debido a las políticas de exclusión y privatización que contemplaban recorte de salario, privatización de la educación superior, salud, empresas básicas y Pdvsa, entre otras medidas.

Vale destacar, que si evaluamos el escenario internacional y la propuesta de la llamada Unidad Democrática que lidera el candidato Henrique Capriles Radonski, encontramos que su proposición en materia económica es idéntica y coincide a la perfección con la fórmula aplicada por el FMI.

Frente a ella, los objetivos del proyecto de gobierno socialista residen en la continuidad de la construcción del modelo basado en el fortalecimiento del Poder Popular, a fin de acabar con las asimetrías y las condiciones impuestas por el "salvaje e inhumano" modelo capitalista.

Por ello, dentro de una visión progresista de la economía se plantean las grandes líneas de la propuesta del candidato de la patria, Hugo Chávez, para la gestión 2013-2019. En lo sustancial tiene entre los grandes objetivos nacionales construir e impulsar el modelo económico productivo, que se oriente a desmontar el sistema neocolonial de dominación imperial y, de igual manera, a impulsar el socialismo como la única opción frente al modelo depredador e insostenible del capitalismo.

Ello exige una verdadera conciencia revolucionaria que nos aparte de la concepción hegemónica del capital, reforzando los valores de una nueva ética socio-productiva, moral y espiritual.

Poco podría valer para los organismos multilaterales y sus apátridas socios del oposicionismo venezolano, los $500 mil millones invertidos en políticas sociales, los cuales podemos traducir en 2 millones de personas que obtendrán títulos universitarios gracias a la Misión Sucre; 1.400.000 personas que aprendieron a leer y escribir gracias a la Misión Robinson; 633 mil personas graduadas en la Misión Ribas; 1.700.000 vidas salvadas en el marco de la Misión Barrio Adentro; 11 millones de personas que se benefician de la Misión Mercal y 150.000 residencias que se han logrado construir, gracias a la Gran Misión Vivienda.

De igual forma, los beneficios que recibirán más de 2.200.000 personas que hoy cuentan con una pensión de vejez en el Ivss.

A pesar de estos indicadores avalados por la FAO, Unicef, Unesco y que son de poca importancia para el neoliberalismo salvaje representado por la oposición en Venezuela, no debemos perder el norte en la construcción de un modelo alternativo tal como lo ha denominado nuestro presidente Hugo Chávez: el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, el cual busca conquistar la mayor suma de felicidad posible de nuestra sociedad, atendiendo a la gente, según sus capacidades y necesidades.



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