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100 años de la Venezuela petrolera /I
La cronología de la Venezuela petrolera está marcada por varias fechas emblemáticas
El sabio venezolano José María Vargas, en un histórico informe presentado el 3 de octubre de 1839 al despacho de Hacienda del gobierno de entonces informaba sobre los resultados de su análisis de las muestras de una sustancia mineral hallada en el sitio de Pedernales, Cantón del Bajo Orinoco, y a las que él calificó como asfalto o betún de Judea. Destacaba en sus apreciaciones el ilustre científico las interesantes propiedades, usos posibles, importancia fiscal e ideas para una sana administración de ese recurso. Vargas, con una visión profética, indicaba que el hallazgo de ese recurso lucía “...más precioso y digno de felicitación para los venezolanos... que el de los de plata y oro...”. Cabe destacar que estos pronósticos de Vargas sobre la importancia del petróleo fueron formulados 16 años antes de que Benjamín Sullimar presentara su informe a un grupo de financistas norteamericanos sobre las propiedades y eventuales aplicaciones del petróleo, cuya primera producción comercial fue iniciada en 1858 por James Miller Williams en Oil Springs, Ontario, Canadá.

La cronología de la Venezuela petrolera está marcada por varias fechas emblemáticas. Así, en mayo de 1875, a consecuencia de un terremoto ocurrido en Cúcuta, se generan emanaciones de un petróleo pesado en una hacienda limítrofe con Colombia, del Distrito Rubio de aquel entonces Gran Estado de Los Andes y la cual era propiedad de Manuel Antonio Pulido. Este hecho dio lugar a que, en 1878 se estableciera la compañía minera Petrolia del Táchira para explotar esos yacimientos cedidos en concesión, en un área de 100 hectáreas en Cerro Negro y la hacienda La Alquitrana, cercana a la población de Rubio. Esa empresa en 1883 logra completar su primer pozo productor y pone en funcionamiento una rudimentaria refinería que estuvo produciendo kerosene y gasolina para abastecer la región hasta 1909, convirtiéndose en la primera empresa petrolera netamente venezolana. En agosto de 1913 la New York and Bermúdez Co. descubre en las cercanías del lago de asfalto de Guanoco en el estado Sucre, el pozo Bababui-1 de petróleo pesado, el cual completa exitosamente, dando así origen al primer campo petrolero del país y al primer hallazgo comercial de ese recurso. 

Se puede decir que el descubrimiento petrolero de importancia relevante para el país ocurre en 1914, cuando el 15 de abril la Caribbean Petroleum Co., filial de la Royal Dutch Shell completa exitosamente el pozo exploratorio Zumaque-1, en el campo de Menegrande, estado Zulia, el cual comienza a producir el 31 de julio de ese mismo año a razón de 256 b/d, para luego, en los seis meses siguientes elevar su producción a más de 25 mil b/d que empezaron a exportarse por Motatán hacia Aruba. Se da así convencionalmente inicio a la Venezuela petrolera, la cual, ocho años más tarde, con el “reventón” de Los Barroso-2, en diciembre de 1922, reafirma su potencial de desarrollo en el mundo de los hidrocarburos. En efecto, ese importante yacimiento, ubicado en el campo La Rosa, cercano a Cabimas estuvo arrojando durante nueve días cerca de 100 mil barriles diarios de petróleo configurando una columna de más de 100 metros de altura de ese precioso mineral. La noticia de ese fabuloso descubrimiento se esparció por la comunidad petrolera mundial y acelero los programas nacionales de exploración y explotación petrolera, especialmente en la costa oriental y en el lago de Maracaibo. Para 1929, esta febril actividad ya se realizaba con el impulso de más de 70 compañías y permitió que para esa fecha el país alcanzara un volumen de producción cercano a los 375 mil b/d, convirtiéndose en el segundo productor a nivel mundial y un año después en el mayor exportador.

A partir de los acontecimientos ya señalados, se empieza a configurar el modelo de rentismo petrolero que mucha historia escribiría posteriormente en nuestro país y que igualmente ha sido analizado como un caso típico del fenómeno económico definido como la enfermedad holandesa. Esta referencia se expresa para explicar los efectos de la bonanza económica que se produjo en Holanda y los Países Bajos entre los años 60 y 70 por los descubrimientos y explotación de gas en Slochteren, los cuales generaron efectos cambiarios negativos sobre sectores de exportación no petroleros causando distorsiones en la economía. La expresión se emplea entonces, para caracterizar las distorsiones que sufre la economía de un país con un súbito crecimiento de sus ingresos producto de la acelerada explotación de un recurso natural que genera una productividad superior a las otras actividades económicas, restándole competitividad en las exportaciones de las mismas al causar la apreciación de la moneda local. Se hace así más barato adquirir bienes y servicios del exterior y se acentúa la dependencia de ese recurso natural para impulsar el desarrollo del país. Eso es lo que ha ocurrido con el petróleo en Venezuela, con negativas consecuencias que se han acentuado en las últimas décadas y a las cuales nos referiremos en próximos artículos.

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