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Acuerdo para la gobernabilidad y el desarrollo incluyente
Venezuela se está enrumbando hacia lo que, sin dudas, es el proceso electoral mas complejo de su historia democrática.
No sólo por las inéditas circunstancias políticas en las que se está debatiendo la sucesión presidencial; sino igualmente porque, al amparo cómplice de los altos precios del petróleo de la última década, se ha profundizado el modelo rentista y de capitalismo de Estado que ha exacerbado el populismo y acentuado el caudillismo y la dependencia de los hidrocarburos, provocando el extremo debilitamiento del sector productivo nacional no petrolero. 

Igualmente, en el país se ha expandido el morbo de la corrupción y se ha provocado un preocupante deterioro institucional, que coloca en grave riesgo nuestro sistema democrático y su gobernabilidad. 

Frente a estas dramáticas circunstancias y a las demandas de competitividad y emprendimiento que nos reclaman las nuevas realidades globales, se requiere impulsar un nuevo paradigma de desarrollo que nos permita, en un ambiente de libertad, romper con el rentismo y el populismo y realizar, a través de la educación, el cambio cultural para fomentar el desarrollo productivo e inclusivo, en el contexto de una sociedad proactiva, con elevados principios éticos y valores de capital social, y nuevas creencias y actitudes que fortalezcan nuestra ciudadanía, faciliten la gobernabilidad democrática y actúen como infranqueables barreras frente a los peligros del mesianismo y el caudillismo político y la corrupción, que han sido nefastas rémoras para el desarrollo nacional.

Un Acuerdo de Gobernabilidad y Desarrollo Incluyente debe servir de plataforma para lograr ese nuevo paradigma de desarrollo, a fin de superar el rentismo y asegurar un futuro de progreso compartido, en el contexto de la sociedad del conocimiento que se está configurando como característica de la sociedad global y postmoderna del siglo XXI. 

Dicho acuerdo debe promover un desarrollo centrado en la gente y en una organización económica y social con libertad política y consenso social, bajo la tutela de un Estado fuerte y eficiente para garantizar la libre competencia y el funcionamiento transparente del mercado, y promover -sin generar clientelismo, ni dependencia- una política social en beneficio de quienes no pueden participar en el proceso de competencia. 

Para sustentar económica y financieramente el inicio de los cambios necesarios, se requiere reintegrar a Pdvsa a sus objetivos fundacionales, a fin de recuperar su eficiencia y capacidad productiva y profundizar la nacionalización petrolera, con un ambicioso programa de industrialización interna de nuestros hidrocarburos, para darle un mayor valor agregado a las exportaciones derivadas de esta industria, como palanca para la reinserción del país en la economía global, promoviendo la activa participación en esos proyectos del ahorro privado nacional y de la inversión extranjera, según lo dispuesto en los Artículos 301, 302, 303 y 311 de nuestra Carta Magna; y facilitando la participación de las empresas de bienes y servicios del país y de las universidades y otros centros de investigación y desarrollo tecnológico. 

Igualmente, se debe institucionalizar, con carácter prioritario las políticas sociales, con una eficiente y transparente administración y un enfoque de promoción del Capital Social y criterios de inversión y gerencia social, no clientelar, en un esfuerzo compartido del Estado, el sector productivo, la sociedad civil y los beneficiarios de las mismas.

El acuerdo propuesto debe además impulsar el desarrollo económico y social como estrategia de crecimiento compartido, dentro de un ambiente de libertad y activa participación democrática y con criterios de competitividad, emprendimiento y equidad para asegurar el reemplazo progresivo del modelo rentista petrolero por un modelo de economía social y ecológica de mercado. 

Todo lo anterior demanda de una reforma integral de nuestro sistema educativo y de ciencia y tecnología, para impulsar la pedagogía de los valores, incorporando la enseñanza de la ciudadanía, de la solidaridad, la cohesión social, la creatividad, el comportamiento ético y el sentido de excelencia, emprendimiento y productividad, en una estrecha vinculación entre la escuela, el sector productivo y la sociedad, a fin de asegurar el capital social requerido para garantizar las transformaciones que el país demanda y que requieren de una posición consensuada frente a las nuevas realidades mundiales derivadas de la globalización y la revolución tecnológica.

No tenemos dudas que, ante la crisis del populismo y el rentismo y sus perversas consecuencias, Venezuela necesita un acuerdo nacional para impulsar los cambios necesarios y emprender la ruta del progreso compartido; requiere, como nos planteaba Arturo Uslar Pietri "…que los venezolanos nos olvidemos de ser un país rentista, que planteemos la necesidad de crear una nación moderna, en este territorio, que inmolemos muchos ídolos, que nos olvidemos de muchas mentiras convencionales y nos pongamos a trabajar con seriedad, con resolución y con modestia en enmendar los errores del pasado y hacer el país moderno pero sanamente desarrollado que Venezuela debe y puede ser".

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