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Cambio climático 2014: impacto en Estados Unidos
Tal y como referimos en nuestro artículo anterior por este medio, los informes recientes sobre el cambio climático señalan sombrías perspectivas para la humanidad si no se logran alcanzar los acuerdos necesarios para revertir las graves tendencias del deterioro medioambiental.
En el caso específico de Estados Unidos, en un informe hecho público en el pasado mes de mayo el U.S. Global Change Research confirma esas perspectivas de crisis del medio ambiente y los impactos que a mediano y largo plazo se pueden provocar en diversas regiones de ese país, además de las consecuencias económicas y sociales que se derivarían  de ese fenómeno.

Conviene señalar que el U.S. Global Change Research está constituido por un equipo de más de 300 científicos expertos en temas ambientales que tienen el mandato del gobierno de ese país para producir -cada 4 años- bajo la coordinación de 60 miembros del Comité Federal de Asesores gubernamentales, un informe evaluativo del cambio climático, con énfasis en su impacto en los Estados Unidos. Dicho informe se identifica por su nombre en inglés como el National Climate Assesment (NCA). El reporte de mayo corresponde al tercero que se ha elaborado bajo el mandato referido y contiene alarmantes señalamientos sobre las consecuencias para el país derivadas de las tendencias del calentamiento atmosférico, el cual se ha acentuado a partir de la segunda mitad del siglo pasado por efectos del incremento progresivo en la atmósfera de los gases causantes del llamado efecto invernadero, especialmente el CO2 generado fundamentalmente por la combustión de hidrocarburos fósiles.

En el referido informe (NCA) se señala que el cambio climático y sus consecuencias no pueden seguir considerándose como un tema del futuro, sino que ya es una preocupante realidad que debe enfrentarse actualmente y con medidas eficientes, por las graves consecuencias medioambientales que está generando en el territorio norteamericano. De hecho, varias regiones de Estados Unidos están sufriendo los veranos más calientes y prolongados de su historia, fuertes y extensas lluvias y tormentas acompañadas de elevación del nivel de las aguas marinas que producen frecuentes inundaciones en las áreas costeras, así como otros sucesos extraños, referidos como fenómenos ecológicos. Se señala que, a nivel global, las aguas de océanos y mares se han elevado cerca de 8 pulgadas desde 1880, en proyecciones de otro incremento de cerca de 1 a 4 pies para 2100, ello como consecuencia del aumento de la temperatura atmosférica por la llamada expansión térmica de las aguas y también por el derretimiento que las mayores temperaturas están generando de los inmensos bloques de glaciales y otras masas de hielo del planeta.

De las investigaciones realizadas se adelanta además que, al ritmo actual y, aún tomando medidas para reducir las emisiones de gases de invernadero, el incremento de la temperatura ambiente podría al alcanzar para finales de este  siglo entre 3 a 5 °F. Esto acarreará graves consecuencias, tales como inundaciones en las zonas costeras, lo cual afectará ciudades como Miami y sus vecindarios, al igual que la isla de Manhattan.  También se pronostican grandes sequías en el Oeste del país, con incremento de zonas desérticas en áreas como Nebraska, al este de Montaña, Wyoming, Arizona, el norte de Texas y Oklahoma, afectando extensas zonas agrícolas, carreteras e inclusive grandes extensiones pobladas. Se pronostica, además, una mayor recurrencia, intensidad y duración de huracanes, especialmente al norte del Atlántico.

Los efectos señalados como tendencias del cambio climático en Estados Unidos, se espera que tendrán consecuencias en áreas como la salud, la agricultura, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, el transporte, la energía y los ecosistemas. Se trata así de un oscuro panorama que se anuncia para lo que resta del siglo y que necesariamente va a obligar a ese país a impulsar cambios profundos en su esquema de consumo energético y de desarrollo industrial como razón de sobrevivencia. Son cambios que, en el ámbito de la energía, van a suponer la reducción del consumo de hidrocarburos fósiles con importante incidencia sobre la demanda futura del petróleo. Por ello, en repuesta a estos siniestros escenarios el presidente Obama aprobó en junio 2013 un programa integral para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y desarrollar políticas y estrategias adecuadas, a fin de liderizar un esfuerzo internacional para enfrentar el cambio climático. 

Conviene reflexionar sobre cuáles serán los efectos que estas medidas puedan tener en relación al  futuro petrolero de nuestro país. Es decir, si las mismas son asumidas  por otros países industrializados igualmente afectados por las consecuencias del calentamiento atmosférico, mientras en Venezuela se continúa acentuando la dependencia petrolera, en desmedro de un lógico y necesario proceso de diversificación de nuestra economía que asegure el desarrollo sostenible de país, frente a las complejas realidades que se vislumbran en un futuro a mediano plazo. 

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