diccionario de economía
 


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Corrupción y reglas de juego institucionales
“Según Douglas North, el desarrollo no se puede dejar solo en manos del mercado”
La lucha contra la corrupción, que está adquiriendo importancia mediática en el debate nacional, no puede limitarse a una contienda de declaraciones para alimentar la confrontación política entre el gobierno y las fuerzas de oposición. 

Ni tampoco puede sustentarse en reformas legales, sin tomar en consideración la necesidad de promover instituciones independientes y de llevar a cabo esta campaña, de manera objetiva y libre de influencias que tiendan a manipular ese proceso con fines politiqueros. Tampoco puede atacarse el morbo de la corrupción sin profundizar en las causas que generan este pernicioso mal social.

Por lo anterior, conviene recordar las tesis de Douglas North que, con su enfoque institucional, aportan valiosas ideas para erradicar ese mal en sus propias raíces, deslastrando así el proceso de desarrollo de una de sus peores rémoras.

Douglas North es un economista nacido en Cambridge, EEUU, con doctorado en economía de la Universidad de California en Berkeley, en donde inicialmente fue considerado como marxista y quien en 1993, a los 72 años ganó el Premio Nobel de Economía, como uno de los más destacados exponentes de la escuela de pensamiento conocida como “Nueva Economía Institucional” (NEI), que confronta al modelo neoclásico, impulsado por la “Escuela de Chicago”, con su confianza, casi religiosa en la eficiencia de los mercados y en la racionalidad de los individuos.

Para North el desarrollo no se puede dejar solo en manos del mercado, ya que son las “reglas del juego” institucionales e informales las que proveen o no los incentivos para que ocurra el crecimiento y el desarrollo. Son las instituciones, el “sistema de creencias” y la ideología las que pueden contribuir, quizás en mayor grado que las innovaciones y el cambio tecnológico, a la creación de una economía de mercado participativa y democrática. 

Por tanto, North enfatiza “la necesidad de desarrollar instituciones económicas, derechos de propiedad, reglas, leyes y sistemas judiciales estables y autónomos como condiciones claves para generar un buen desarrollo”. Es por ello que en su época de asesor de varios de los gobiernos de las repúblicas del antiguo bloque comunista, entre ellas la República Checa y Rusia, North fue un duro crítico de organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, cuyos programas de asistencia fallaron porque, según él, no enfatizaron sobre la reforma institucional fundamental y se quedaron en políticas superficiales relacionadas básicamente con la liberación de precios.

Pero el aporte de North no se limita a destacar que las reglas formales son importantes para impulsar el desarrollo, también son de gran relevancia lo que él denomina las reglas informales, que son el conjunto de normas sociales que rigen el comportamiento humano y la ideología o “sistema de creencias” que conducen buena parte del comportamiento económico, en el marco de instituciones de una sociedad que facilite incentivos al crecimiento, asegurando la protección a la propiedad privada y el respeto a los contratos. 

Estas condiciones que definen la forma como se organiza y opera la gente en una sociedad son las que explican fundamentalmente la diferencia entre naciones ricas y pobres; y es en este contexto que North resalta la importancia de los principios éticos y de la honestidad en el desempeño del Estado como promotor del desarrollo, mediante la generación de incentivos para el crecimiento económico, concentrándose en asegurar la transparencia en la gestión y en promover un sistema judicial autónomo que proteja la propiedad privada y garantice la predictibilidad y estabilidad en las reglas del juego establecidas en la sociedad para dar forma a la interacción humana.

En las tesis neoinstitucionalistas de North se supone que en democracia el gobierno está condicionado por instituciones y por la competencia política que permite la posibilidad de que operen reglas claras de alternabilidad en los gobiernos; mientras que en los regímenes autoritarios, carentes por lo general de instituciones independientes, a los gobernantes no los regula nadie porque ellos tienden a acumular todo el poder; por ello, como sucedió en los países excomunistas de la extinta Unión Soviética y en las dictaduras y autoritarismos que han proliferado en Latinoamérica, esos regímenes se han caracterizado por sus gestiones de gobierno poco transparentes y por escandalosos casos de corrupción.

Con base en estas consideraciones de North y el postulado de la teoría institucional que plantea que para prevenir un poder político abusivo y que florezca la corrupción los ciudadanos deben ser capaces de expresarse libremente y por medio de procesos democráticos, podemos concluir que solo promoviendo instituciones eficientes e independientes y en un entorno plenamente democrático, es posible erradicar el pernicioso morbo de la corrupción.

jmoreno@unimet.edu.ve

Director general del Celaup

www.unimet.edu.ve > celaup

Twitter: caratula2009

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