diccionario de economía
 


Compartir en Facebook


|
Dos acuerdos para volver a unirnos /I
Para nadie es un secreto que la sociedad venezolana ha venido sufriendo en las últimas décadas un preocupante proceso de deterioro.
Con expresiones que van desde la anomia y el incremento exponencial del crimen y la inseguridad personal, hasta la confrontación social, acentuada por un debate político estéril que tiende a profundizarse, a medida que nos adentramos en la próxima contienda electoral que implicará la elección de quien tendrá la responsabilidad de liderar desde el gobierno nacional, el rumbo del país para el período 2013-2019.

Por estas razones y, dadas las difíciles circunstancias que debe enfrentar Venezuela en el contexto de un cuadro económico que, en lo interno no es nada alentador y, en el entorno internacional se presenta con perspectivas muy sombrías, es imperativo, para ir despejando el futuro, promover consensos fundamentales que contribuyan a hacer menos compleja la gobernabilidad del país y su avance hacia estratos superiores de progreso. Se trata de impulsar compromisos básicos de unidad nacional, como los que logramos, luego del derrocamiento de la última dictadura y que permitieron la estabilización democrática y avances innegables en el proceso de desarrollo nacional.

Ante la necesidad de insertarnos debidamente en la sociedad de la información y el conocimiento que se está configurando como característica de los nuevos tiempos de globalización y revolución tecnológica, Venezuela debe seguir el ejemplo de países como Finlandia, Corea del Sur, Japón, Singapur, Israel y China, que hace seis décadas eran sociedades precarias con bajos niveles de desarrollo, pero gracias a que se acordaron para promover, como proyecto prioritario de interés nacional, una educación inclusiva y de calidad para sus ciudadanos, son ahora sociedades con grandes avances económicos y desarrollos científicos y tecnológicos que las colocan entre los países mas avanzados del planeta, en términos del capital social y calidad de vida alcanzada por sus habitantes. Por ello, el primer tema para un gran acuerdo nacional que contribuya al reencuentro de los venezolanos y a unirnos en la búsqueda de un futuro mejor, debe ser el de una alianza de todos para impulsar un programa integral y consensuado de reformas del sistema educativo, orientado a dotar al país de una educación de amplia cobertura y de excelencia, a todos los niveles, apalancado en el desarrollo de un exigente sistema de formación y evaluación de los docentes y de acreditación de instituciones educativas, desde el preescolar hasta la universidad; con una política de remuneraciones adecuadas y de promoción del reconocimiento social a los docentes y gestores del sistema educativo.

Sólo así será posible resolver, entre otros muchos problemas, la grave crisis de una educación media pública en la que hay un déficit de más de 20% de profesores de física, química, matemáticas y biología y los docentes reciben sueldos de miseria. La reforma debe propiciar igualmente un sistema de ingreso meritocrático a la educación superior como política para asegurar la consecución de los estudios a quienes se incorporen a este nivel de formación; e impulsar una educación superior con inclusión y pertinencia, fundamentada en una pedagogía de educación en valores que refuerce los principios éticos, la conciencia cívica, la solidaridad, la cultura de paz y la responsabilidad social como cualidades esenciales del futuro profesional universitario.

La reforma debe asegurar además la autonomía académica y de gestión, a nivel de las instituciones universitarias. Debe preservar el sistema dual de instituciones, integrado, en igualdad de condiciones, por universidades de gestión pública y de gestión privada, reconociendo el pago de la matrícula en las universidades públicas a quienes dispongan de los recursos para hacerlo, con sistemas flexibles y no onerosos de financiamiento a estudiantes meritorios de escasos recursos. Igualmente en el nuevo sistema de educación superior se debe dar, con la activa participación del Estado y del sector productivo, el impulso adecuado al desarrollo científico y tecnológico, como apoyo fundamental al proceso de diversificación económica y de desarrollo integral del país.

Esa alianza necesaria para la nueva educación debe ser impulsada bajo el liderazgo gubernamental, por lo que debe ser plataforma común de quienes aspiren a liderizar los destinos del país en un nuevo gobierno. Debe ser además auspiciada con la activa participación de la comunidad educativa nacional y de toda la sociedad venezolana, y no como un proyecto hegemónico de gobierno. Esta gran alianza educativa, como proyecto nacional, debe constituirse, como lo han logrado los países exitosos referidos, en la herramienta que nos permita reencontrarnos en el esfuerzo para alcanzar un futuro promisor para todos y lograr la Venezuela próspera, solidaria y genuinamente democrática a que todos tenemos derecho.

La profundización de la nacionalización petrolera debe ser el otro tema relevante de estas propuestas de acuerdo para el reencuentro de todos los venezolanos. Ese será nuestro próximo tema.

Otros artículos

100 años de la Venezuela petrolera /I

100 años de la Venezuela petrolera /III

2012, año de cambios

23 años de la Alemania unida y el triunfo de la Merkel

25 años de libertad: caída del Muro de Berlín

80 años del mensaje: el proyecto necesario

A 22 años del colapso de la dictadura socialista alemana

Acuerdo para la gobernabilidad y el desarrollo incluyente

América Latina y el incumplimiento de las metas del milenio

Amuay, meritocracia y miserias del populismo

Benedicto XVI: una lección universal de humildad y compromiso

Brasil: el milagro del vecino

Brasilia: cinco décadas de la obra maestra de Niemeyer

Cambio climático 2014: impacto en Estados Unidos

Cambio climático 2014: razones para alarmarse

Casos emblemáticos del populismo latinoamericano /I

Casos emblemáticos del populismo latinoamericanos

China: ¿Imperialismo del siglo XXI?

China: primavera árabe con paciencia asiática

China: socialismo asiático o dragón capitalista

China: un dragón sediento de energía

China: voces de una generación silenciosa /I

Colapso del rentismo: la respuesta necesaria

Comunas, democracia participativa y capital social: un debate necesario /II

Comunas, democracia y capital social: debate necesario/I

Conflictos políticos y diálogos de paz: lecciones históricas

Corea: las dos caras y el valor de la democracia

Correa y el socialismo dolarizado

Corrupción y crisis ética global: la visión de Francisco

Corrupción y reglas de juego institucionales

Crisis cambiaria y dolarización: el caso de Ecuador

Crisis financiera, ESM y nuevo milagro económico alemán

Crisis financiera mundial y síndrome del avestruz

Crisis universitaria y crisis de entendimiento

Cultura de paz y democracia

Davos: ¿crisis del capitalismo o crisis ética?

Davos, Francisco y la desigualdad

De Curitiba a San Cristóbal: el proyecto ciudad Polonia

De líderes y caudillos

Democracia y gobernanza en América Latina

Desarrollo a escala humana

Dos acuerdos para volver a unirnos /I

Dos acuerdos para volver a unirnos / II

Educación de excelencia y desarrollo sustentable

El 2013: ¿quo vadis Venezuela? Los peligros del rentismo

El Celac y los indignados

El dilema chino

El fantasma de pertamina

El humanismo cristiano y el capitalismo sin frenos

En China ser rico no es malo

Esem: ¿opción latinoamericana?

Fernández Morán: el Nobel que pudo ser

Fe y Alegría: 60 años de solidaridad

Francisco, la paz y sus circunstancias

Francisco y su compromiso con los pobres

Gandhi, apóstol de la resistencia pacífica y de la paz

Gobiernos locales y participación ciudadana: el capital social

Haiyan: la advertencia de la tierra

Japón: educación para la sociedad del conocimiento

JGH: 150 años del nacimiento de un científico santo

José Gregorio: La causa de Venezuela

La agonía de nuestras universidades

La caridad en la verdad y la razón de los indignados

La crisis nacional y los acuerdos necesarios

La crisis y la cuarta revolución industrial

La diáspora inducida

La economía solidaria, respuesta a los indignados

La ética otra vez: el caso Volkswagen

La historia como testigo: el fascismo / I

La historia como testigo: el velasquismo peruano /II

La internalización de la universidad

La justicia social y el desarrollo

La respuesta de Guatemala

Las instituciones: razón de la prosperidad y de la pobreza

Las manipulaciones del fascismo

La trampa del rentismo petrolero y sus secuelas

La universidad de avanzada y el reto de la postmodernidad

La universidad posmoderna y el rezago regional /II

La universidad postmoderna y el rezago latinoamericano /I

Los indignados de Harvard

Mayo francés: estudiantes contra el autoritarismo

México: "El Quinazo" a "La Maestra" y la reforma

México y el petróleo: rompiendo mitos

Nueva geopolítica energética: impacto en Venezuela

Paz y el ogro filantrópico

Peronismo, guerra sucia y miserias del militarismo

Petróleo: la siembra impostergable

Petróleo: la trampa del rentismo (primera parte)

Petróleo: la trampa del rentismo /II

Petróleo y desarrollo: lecciones de Noruega

Podemos y la crisis política española

Pol Pot: 90 años del nacimiento de un monstruo

Robert Klitgaard y la corrupción: “freír el pez gordo”

Se agotó el rentismo.... ¿Ahora qué?

Sin acuerdos no hay democracia ni progreso

Singapur: enseñar a pescar y no regalar el pescado

Sí podemos…

Sucre, un militar honesto y civilista

Thurow: Humanizar la economía global

Universidades de excelencia y el rezago latinoamericano

Universidades frente a la crisis

Universidades pobres y subdesarrollo

USA: hacia la independencia energética

Uslar y la siembra del petróleo

Venezuela 2016: diálogo o caos

Venezuela y el ejemplo saudita

Vietnam: del fracaso comunista a la economía de mercado

Yissum: La innovación y la transferencia tecnológica