diccionario de economía
 


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Petróleo: la siembra impostergable
Las circunstancias por las que atraviesa Venezuela, producto del agotamiento del modelo rentista petrolero, nos señala la impostergable necesidad de sembrar el petróleo
Mañana se cumplen 79 años de la publicación del histórico editorial que, en la edición del 14 de julio de 1936 del diario Ahora y bajo el titulo de “Sembrar el petróleo”, calzara con su firma el entonces joven escritor Arturo Uslar Pietri. En esa trascendental consigna se revelaba por primera vez toda una visión de cómo debía administrase los importantes recursos que ya para la época estaba recibiendo el fisco nacional como producto de la explotación del petróleo en Venezuela. Era un llamado a comprometer “el empeño de todos los venezolanos conscientes” en invertir esa riqueza para reactivar la agricultura e impulsar una economía productiva, como una “verdadera acción de construcción nacional”.

La preocupación por el manejo racional de ese nuevo recurso que empezaba a alimentar, con importancia creciente las arcas fiscales, estuvo en el pensamiento y la agenda de desarrollo que visualizo para el país Alberto Adriani. El economista merideño, graduado en Ginebra, quien a la caída de Gómez, fue llamado a incorporarse en el gobierno de transición democrática por el presidente López Contreras, primero como ministro creador del Ministerio de Agricultura y Cría (marzo 1936) y posteriormente como Ministro de Hacienda (abril 1936), falleciendo repentinamente el 10 de agosto de ese mismo año. En ese corto tiempo Adriani planteó la conveniencia de crear un fondo de ahorro especial con la renta petrolera, bajo la idea de que la misma podía ser transitoria, por lo que se imponía la necesidad de emplear esos recursos para modernizar nuestra economía agrícola, con visión agroexportadora.

Arturo Uslar Pietri, quien, con apenas 29 años ya deslumbraba como importante intelectual y visionario de nuestra economía, acompañó a Alberto Adriani en su corta y fructífera labor en el despacho de Hacienda,  como Jefe de la Oficina de Estudios Económicos de ese despacho y entonces cuando, el 14 de julio de 1936, apenas un mes antes de la trágica muerte de Adriani, lanza la histórica consigna de “sembrar el petróleo” que resumía las ideas del joven funcionario y las propias sobre la necesidad de aprovechar la bonanza petrolera-percibida como algo efímero -en modernizar nuestra agricultura para asegurar un desarrollo productivo y sostenible. La tesis  de Uslar fue evolucionando con los cambios que en décadas posteriores se generaron en los procesos de desarrollo y sus condicionantes. Para Uslar que, a lo largo de su extensa obra de creación intelectual, de su experiencia política y como agudo observador de estos procesos, la siembra del petróleo en la Venezuela contemporánea debía orientarse a erradicar la cultura rentista promoviendo la cultura del emprendimiento y la innovación que son palancas del desarrollo sostenible y factores claves del progreso en la sociedad de la información y el conocimiento que caracteriza al siglo XXI. Es así como en mayo de 1999, en sus palabras de inauguración de la Cátedra de Economía Venezolana de la Universidad Metropolitana -ahora Centro de Estudios Latinoamericanos, Arturo Uslar Pietri- insistía en que “...el país rentista no tiene posibilidad ninguna de continuar y que tenemos que promover todos el empeño de convertirnos en un país productivo por medio de la educación, por medio de la infraestructura, por medio de una nueva mentalidad; es decir, hacer todo aquello que yo me permitía sumar como una consigna hace ya muchísimos años: sembrar el petróleo.”

Las circunstancias por las que atraviesa Venezuela, producto del agotamiento del modelo rentista petrolero que se expresa en una profunda crisis económica, social, política y ética nos señala la impostergable necesidad de sembrar el petróleo, en la versión expresada por Uslar en sus últimos tiempos. 

Es decir, dejar de valorar los inmensos recursos de nuestro subsuelo con una visión cortoplacista de liquidadores de esos bienes no renovables, para romper con el perverso complejo rentista que solo ha servido para alimentar el patrimonialismo estatal, el clientelismo político, la ineficiencia económica y la corrupción. La crisis nos conmina a entender que debemos gerenciar  nuestros recursos naturales agotables como palanca básica para impulsar, con criterios de emprendimiento y productividad, el gran esfuerzo de desarrollo sostenible que requerimos para hacer realidad la Venezuela posible del sueño de Uslar Pietri. Un país en donde todos entendamos que nuestro principal recurso somos los propios venezolanos, educados para el esfuerzo productivo, para el emprendimiento, para la solidaridad, para la asociatividad, para la democracia y para la paz. Un país con una dinámica actividad agroindustrial con visión exportadora; con un desarrollo turístico competitivo a nivel global; con una eficiente estructura de servicios públicos; con proyectos energéticos gerenciados con criterios meritocraticos y visión de futuro. Todo ello fundamentado en un sistema educativo y de ciencia y tecnología que se apalanque en la excelencia y la pertinencia, y con un Estado que deje ser el ogro filantrópico y se convierta en un Estado promotor y de servicios, con una gerencia publica profesionalizada y deslastrada del clientelismo y la corrupción.

Y es que las nuevas realidades energéticas globales nos están advirtiendo que el fin del petróleo como recurso fundamental podría acontecer en menos de tres décadas, como lo afirmó recientemente el Ministro de Petróleo de Arabia Saudita, país que ya está invirtiendo en energías renovables. Por ello ya no podemos seguir postergando el acatamiento al llamado que, desde hace casi 8 décadas nos hicieran Uslar y Adriani. La siembra del petróleo ya es impostergable.

jmoreno@unimet.edu.ve
Director General del Celaup
Universidad Metropolitana
www.unimet.edu.ve  celaup
caratula 2009

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