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Más historia y menos olvido para la oposición en Venezuela
Que fácil es criticar lo que tenemos ahora sin compararlo con lo que teníamos y no teníamos en la Cuarta
El olvido está lleno de memoria, ha escrito un célebre poeta uruguayo. Esta frase encaja a la perfección para llamar la atención de los sectores de la oposición en Venezuela quienes critican el presente y se desprenden de los más de 50 años de historia democrática escrita en blanco y verde.

Que fácil ha resultado olvidar lo que no conviene recordar. Históricamente en Venezuela tener una vivienda ha sido sinónimo de endeudamiento y déficit. No lo digo yo, las cifras hablan por sí solas. En época del gobierno de Rafael Caldera se ofreció construir 100 mil viviendas por año, lo que debió traducirse en 500 mil, pero Caldera sumó en sus dos periodos tan solo unas 360 mil viviendas.

Los adecos, por su parte, hicieron uso de las llamadas “soluciones habitacionales”, en donde unas cuantas latas de zinc y cemento contaban como viviendas y engrosaban así sus listas de entrega. Fue Carlos Andrés Pérez quien transforma durante su primer gobierno, al antiguo Banco Obrero en Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI). El eslogan de este organismo era: INAVI, soluciones habitacionales. Nunca una vivienda digna.

Pero, a la oposición en Venezuela estos hechos parecen no importarles. Los principales promotores de la muy mentada Ley de Barrios deberían no sólo recordar lo que pasó en los gobiernos de Caldera y Luis Herrera, sino explicar cuánto dinero destinado a la vivienda sirvió en los tiempos de la IV República para reflotar a los bancos privados.

Que fácil es criticar lo que tenemos ahora sin compararlo con lo que teníamos y no teníamos en la Cuarta. El juego de la IV República era el manejo del dinero de la vivienda y no hacer viviendas. Ni hablar del concepto de Vivienda Digna. Las llamadas soluciones habitacionales eran construcciones de unos 30 metros cuadrados. Déficit y hacinamiento eran una buena dupla.

La oposición habla de hacinamiento , parece que no conocieron las viviendas de Caldera y mucho menos las de Carlos Andrés. Pero sus críticas se han venido cayendo por sí solas, basta con ingresar a una de las viviendas dignas construidas en tiempos del chavismo para quedarse sin argumento.

Frente a la verdad palpable a la oposición no le ha quedado más opción que hacer uso de una nueva carta: Defender la Propiedad Privada.

Ahora la oposición se va por otro lado. “Que todos los venezolanos sean dueños, que seamos un país de propietarios y no de ocupantes” ha dicho el principal vocero de Primero Justicia y nos preguntamos: por qué no nos habla del doble crédito indexado que se abolió durante el Gobierno de Hugo Chávez, por qué no habla de las condiciones de endeudamiento, cómo se le prestaba el dinero a la gente, por qué no habla de los trámites en la IV República, de las condiciones que tenía que cumplir una familia para tener una vivienda.

Eso sí, en la Cuarta se daban los papeles a todo el que tenía vivienda para que las casas-rancho se pudieran vender y entrar en un nuevo mercado que era el mercado hipotecario.

La Constitución Bolivariana logró cambiar todo esto y no sólo ha cumplido en gran medida con las metas de construcción de viviendas, sino que ha Dignificado la Vivienda.

Un poco de historia para recordar lo que a algunos les conviene olvidar.


José Miguel Menéndez
Dr. en Ciencias, mención Arquitectura
Docente jubilado de la UCV