• twitter
  • facebook
  • rss


diccionario de economía
 


Compartir en Facebook


|
Lo que están diciendo las encuestas
La guerra de encuestas comenzó pronto. Todos esperaban los primeros sondeos de opinión con el fin de medir el inicio del año electoral y sus eventos de partida, a saber, la recaída de la salud del Presidente y el resultado de la elección primaria de la oposición.
Pues bien, ya sabemos cómo recibió la opinión pública este primer trimestre de 2012.

La sorpresa, puede que para todos, fue que la cosa no cambió mucho. El gobierno no esperaba que continuara la peligrosa estabilización de sus electores en torno a un piso de 44% y un techo de 53%, así como puede que la oposición no se esperaba que el electorado indeciso, semi-leal, no alineado o "ni-ni", no terminara de inclinarse a su favor. 

Cifras más, cifras menos, las condiciones que permitieron el triunfo ajustado de los partidos de la coalición no gubernamental en las elecciones para la Asamblea se mantienen.

Tenemos al menos cinco tipos de electores, cuyas preferencias se articulan de manera y por razones distintas por una u otra opción, lo cual complejiza el análisis de las encuestas e imposibilita dar por sentado el resultado de las elecciones, incluso si fueran este domingo. Esta situación de incertidumbre hace que algunos encuestólogos de renombre (porque se han acercado a los resultados finales, independientemente de quien pague la encuesta que hicieron) den cuenta de que estemos en presencia de un "empate técnico".

Antes de referirnos a los cinco tipos de votantes, segmentación que, a mi juicio, define el análisis y la proyección de lo que pueda pasar el próximo 7 de octubre, es evidente que las encuestas no solo son un instrumento de medición, sino que además forman parte de la propia campaña política. 

Esto lo entiende muy bien el sector gubernamental y por ello su práctica de invitar encuestadores (unos menos conocidos que otros, cuando no empresas de ex funcionarios del propio gobierno) a los programas de opinión de las estaciones estatales, para que estos expongan la ventaja de la que goza el gobierno en los sondeos realizados.

Cuando encuestadores y analistas presentan los resultado de modo interesado, es decir halando hacia el lado que se pretende promocionar, obviamente muestran el lado más favorable de sus cifras. ¿Mienten? Quizás en muchos casos el calificativo es un poco fuerte, digamos que exageran los puntos fuertes, con la intención de dar un resultado que no es definitivo a como si en verdad lo fuera. 

Por lo tanto, se trata más bien de una argumentación falaz, porque ignora deliberadamente los puntos fuertes del contrario.

Así por ejemplo en el caso de los comentaristas u analistas pro-gubernamentales estos se basan en el dato cierto, según el cual, aquellos que dicen que van a votar a favor del Presidente son más, que los que (hasta ahora) manifiestan que van a votar por el candidato de la oposición. Esto se debe a que el miedo esta jugando un papel que enrarece la lectura de las encuestas.

Por ejemplo, en la encuesta realizada por Datanálisis en marzo pasado, la cual le da al gobierno una ventaja de 13 puntos al registrar una intención manifiesta de 44% a favor del Presidente y 31% a favor de Henrique Capriles, se puede decir que el Presidente va ganando. Esto es cierto, pero también lo es que un crucial 25% no da a conocer su preferencia argumentando indecisión o duda.

El 25% de indecisos no es despreciable, ni puede asumirse que este se distribuye de forma similar a como lo hacen los decididos. De allí la importancia de pasearnos por los cinco tipos de votantes de los que parece estar hablando las encuestas.

1 Pro-gobierno duros: representan 12% del total del electorado y están conformados por ciudadanos que vienen de una militancia política radical, alimentada por minorías extremistas recientes, y que pueden calificarse como aquellos cuya adhesión al proceso es claramente ideológica.

2 Pro-gobierno moderados: son la mayoría del apoyo gubernamental. Podrían ser hasta 30% de todo el electorado y está conformado por una amalgama de razones políticas que van desde el clientelismo, pasando por la dependencia económica o cultural, hasta aquellos que se reconocen como víctimas de los gobiernos anteriores, con razón o sin ella, eso no importa.

3 Semi-leales pro-gubernamentales: se trata de individuos que se consideran maltratados por la lógica del mercado o temen a competir por saberse o creerse (nuevamente ello no importa) débiles frente a los demás. Para estos, la necesidad de protección es importante y el gobierno se las ofrece, aunque no con la eficiencia que desearían. Las víctimas del mercado serían 11% del electorado. Tienden a abstenerse cuando el gobierno muestra su cara más radical, dado que le resulta difícil votar por la oposición. Probablemente su no asistencia a las urnas le ha conferido las derrotas electorales al gobierno, a escala nacional o regional, y lo sabe.

4 Semi-leales pro-oposición: para este grupo el descontento con el gobierno es manifiesto. Rechaza el discurso confrontacional y violento. Temen la incertidumbre frente al cambio, pero cada vez le temen más al radicalismo gubernamental. Como el anterior, este grupo o bien tiende a votar a favor de la oposición, si la oferta lo cautiva, o de lo contrario se abstiene. Este grupo de descontentos con el gobierno es de 17%.

5 Opositores moderados o duros: por la relativa poca importancia de la oposición radical, 30% restante puede calificarse como un sólo grupo que esta a favor de un cambio democrático y constituye el piso de la candidatura de Capriles.

Con esta tipología y estos tamaños resulta comprensible que las encuestas den para tantos resultados como analistas los lean. Si usted quiere poner a ganar al gobierno ignore a los semi-leales (ni-ni) y quédese con los "votos duros" y le darán los resultados de la prensa oficial. Por el contrario, adicione los indecisos según su tendencia (pro unos u otros) y le dará un resultado muy parejo, el cual con el margen de error correspondiente estará en presencia del famoso empate técnico.

Cada lector puede hacer sus propias apuestas según la hipótesis que utilice de abstención. Incluso, podría darle un margen relativamente holgado a favor de la oposición si considera que los semi-leales del gobierno se abstendrán en su mayoría. Pero todas esas cuentas se las dejamos a los interesados que gustan de manejar escenarios y probabilidades.

Lo cierto es que las encuestas están mostrando una realidad, a tiempos interesada según quién la exponga que, en modo alguno, se compadece con la sorna de triunfalismo que busca la desmoralización de un contrario que, por ahora, luce con más que chance para imponerse en las elecciones presidenciales.

Otros artículos

El efecto lista

Política y petróleo

La economía política del "vivir viviendo"

Vida y salario mínimo

Si la naturaleza se opone, buscaremos una excusa

Una revolución llamada mujer

La economía del neopopulismo

Menos expropiaciones y más soluciones

¿La cultura importa?

De súper a Fofo-Estado

El mito del país de emprendedores

Libertad versus igualdad

Costos, precios y prejuicios

Amor a la simetría

Institucionalidad y cambio

Diversificando el entretenimiento

¿Cuál soberanía?

La nave escolar a la deriva

Democratizar el Censo 2011

El consumo y las finanzas populares

Hacia una nueva política social

Lo social, más allá de lo político

Superando la mendicidad social

La agenda social alternativa

Indignados y arrechos

La fecha del fin de los tiempos

¡Clausurado!

Radicalización

Sobre la retroactividad de las prestaciones sociales

Misión pobre ¿lista política o social?

Se buscan villanos

Transición al anarquismo

¿Se puede atender a los pobres desinteresadamente?

Percepción de la Navidad

¿Será próspero 2012?

Política y religión

A propósito de la Misión Seguridad

La Misión Saber y Empleo

Europa en crisis

Cuatro países, dos proyectos

El retruque populista

Pensar el país desde las organizaciones sociales

Las gangas de la revolución

Inhabilitados para pacificar

Lo que dijeron las organizaciones sociales de Venezuela /I

Lo que dijeron las organizaciones sociales de Venezuela /y II

La irreversibilidad

Lo que están diciendo las encuestas

La unidad y el 19 de abril

Instituciones burguesas versus conciencia revolucionaria

Los rehenes del Estado

Petróleo y soberanía /I

Petróleo y soberanía /II

El futuro del Estado social

La Venezuela factica

Pa' bajo y pa' los laos

La carrera de cuatro meses

La universidad: de la pobreza a la sobrevivencia

Seguridad: errar sin rectificar

Entre el progreso y la ayuda

¿Tarjeta de racionamiento o chip de control?

De las misiones al compromiso social

El debate de la pobreza o la pobreza del debate

Descentralización y hambre cero

Del dilema a la derrota electoral

Desinformación y tragedias cotidianas

Planes, promesas, infraestructura y caos

El caos soy yo

La hipótesis ganadora

¿Puede la voluntad sacarnos de abajo?

La mesa está servida

¿Qué pasó?

¿Qué son las micromisiones?

Unos ciegos, otros sordos, todos mudos

La defensa social de la crisis económica

Camino a una (des) comunal ineficiencia

El "homus consumus" post-electoral

La secta de los abstencionistas

Geografía del ingreso

Se vende país con vista al mar

Institucionalidad y trascendencia

Elecciones regionales: gestión vs ideología

Interrogantes del 2013

Un día para la historia

La cuestión social detenida

El censo de las maravillas

Inflación de sombrero y alpargata

Lo más probable es que quién sabe

La devaluación negada

De gripes y compensaciones

Después de la muerte

Economía simulada y subterránea

¿Cobrará la oposición la crisis económica?

Se caen las caretas sociales

La autocrítica

Sombras electorales

La pobreza más allá de un target

Piraterías gubernamentales

Las lecciones de "Pepe"

Escenarios sociopolíticos

Las misiones, ni en las vallas

Distorsionados

Este país cambió

Corrupción y renta

S.O.S social

¿Favorecen los controles a los pobres?

Mitos del socialismo criollo

Inventandito

Del mercuriocromo a la Harina Pan

Trascendiendo a la escuela

Creyendo las propias trampas

¿Es auténtica la lucha contra la corrupción?

Temporada de los "papas fritas"

Lo que define a la Venezuela popular

La ley de la selva

El mal de ojo económico

Lecciones del fracaso

Un gigante inútil

Turismo cambiario

La Venezuela homogénea

El espejo socialista

Oportunidades para un nuevo destino

Fracaso y atraso

La economía radical

Muerte a la Navidad

Hipótesis para el año 2014

La Venezuela del futuro

Dos derrotas, un país

Cuentos de Navidad

2014

Del “otro culpable”, al simple “somos así”

Sobre los negocios inclusivos

Las colas y la identidad nacional

El costo social del desajuste

Las leyes de la guerra económica

Déjà vu

Menos de lo mismo

El diálogo mínimo

Crónicas del desabastecimiento

Nuestra peor semana

Sociopolítica del Sicad II

Las tribulaciones de este largo 2014

¿Son necesarias las mayorías para cambiar?

Cambio y transición ¿vanguardias o masas?

Volver a la radio

Diálogo obligado e interesado, pero diálogo

De la democracia y la participación

Bienvenidos al circo de la pobreza

¿De vuelta a 80% de pobreza?

¿Cuánto tiempo de recesión?

Oscurantismo y realidad social

Cinco pasos para la pobreza cero

¿El nuevo Das Kapital?

Necesitamos un plan, no un ajuste cambiario

La generación perdida

Explicándonos la inacción del Gobierno

Los huérfanos del petróleo

Responsables y perdedores de la crisis

Sigue la espera

Pobre país rico

Hipótesis para un nombre

La verdadera batalla educativa

La big data

Mitos y prejuicios para gobernar

De tercos a torpes

Los chulos de la renta

Cinco patologías y un gobierno