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POLÍTICA

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Capriles Radonsky se esfuerza por acortar brecha en carrera electoral
Una noche de mediados de febrero, Henrique Capriles quedó ronco de tanto celebrar la abrumadora victoria que lo convirtió en el candidato de la oposición para desafiar a Hugo Chávez.

Capriles Radonsky se esfuerza por acortar brecha en carrera electoral
La campaña de Capriles Radonsky se centra casa por casa (Creditos: Reuters)

10/05/2012 04:29:27 p.m.|Reuters.-
Tres meses después, a pesar de una agotadora campaña "casa por casa" en la que intenta conseguir el apoyo de la nación, Capriles permanece estancado y lejos del actual mandatario en la mayoría de las encuestas.

En algunos sondeos, incluso cayó uno o dos puntos.

Además, la campaña meticulosamente planeada por la oposición no logra distraer la atención del tema que lo devora todo: la batalla de Chávez contra el cáncer en una cada vez más surrealista carrera para las elecciones del 7 de octubre.


El mayor anuncio político de Capriles hasta la fecha- la promesa de crear 3 millones de empleos en seis años- tuvo poca presencia en los titulares de diarios y en las conversaciones callejeras, que se nutren en forma obsesiva de los rumores acerca del tratamiento de Chávez en Cuba.

"El estaba hoy en cualquier sitio, pero el resto del país no sabe", dijo el encuestador local Oscar Schémel.

Sus datos muestran a un Capriles estático en las preferencias electorales desde que ganó las primarias de la oposición, con un 34% del apoyo versus 53% para Chávez.

Incluso el diario opositor Tal Cual sugirió que la campaña de Capriles se veía aburrida. Uno de sus columnistas se preguntó cómo la imagen de Capriles prometiendo crear empleos podía competir con las declaraciones de un Chávez que pide a Dios que le dé vida para servir al pueblo venezolano, mientras destina las ganancias del petróleo a programas sociales pre electorales.

"La estrategia (de Capriles) no está funcionando porque no hay crecimiento en la candidatura de Henrique Capriles, además la enfermedad de Chávez ha híper-personalizado el debate electoral, sólo se habla de Chávez", agregó Schémel.

Ser el centro de atención no es, por supuesto, algo nuevo para un hombre que desde que ganó las elecciones presidenciales de 1998, dominó Venezuela con su socialismo radical, su estilo carismático y su postura agresiva contra el "imperialismo" de Estados Unidos.

Capriles y sus asesores desacreditan a Schémel y otros encuestadores, señalando su fracaso en predecir el nivel de su victoria en las primarias, con un 62% de apoyo, o la inesperada concurrencia de 3 millones de votantes.

Muy seguro de sí mismo, a Capriles, de 39 años, también le gusta recordar a los venezolanos que nunca perdió una elección e, incluso, llegó a la gobernación del estado de Miranda en el 2008 luego de derrotar al poderoso aliado de Chávez, Diosdado Cabello.

Al ser consultado durante una visita a Colombia esta semana sobre sus problemas para escalar en las encuestas, Capriles invitó a su audiencia a recordar ese día y prometió que pronto estaría de vuelta pero como presidente de Venezuela.

Su equipo cuestiona la veracidad de los sondeos.

"Las personas simplemente tienen miedo de revelar su verdadera intención política porque tienen miedo a una retaliación", dijo a Reuters María Corina Machado, una de las líderes de campaña de Capriles.

"Tenemos a un Gobierno que todos los días les recuerda a los empleados públicos, beneficiarios de programas sociales, etc, que si no están con el Gobierno, son considerados sus enemigos y van a ser desprovistos de todo aporte", agregó.

Con sólo un sondeo que indica que Capriles tiene una brecha de menos de dos dígitos por detrás de Chávez en la intención de voto, altas figuras del Gobierno se burlan de la oposición sin piedad.

Comentaristas de la prensa estatal dedican varias horas todos los días al candidato "majunche" y sus conexiones de "ultra-derecha", ilustrando su punto con animaciones o vídeos de televisión que intentan hacerlo aparecer como demoníaco.

El joven Capriles ha buscado identificarse con los ideales de la "izquierda moderna" de Brasil, ha prometido mantener las populares políticas sociales de Chávez y demuestra un estilo lleno de energía que recuerda a los primeros días del actual mandatario.

Hasta el momento su estrategia ha estado basada en dos principios: centrarse en los principales problemas que los venezolanos afrontan diariamente, como el desempleo y la criminalidad, y recorrer las calles para entrar en casas y estrechar manos en todos los rincones del país.

Eso ha ofendido a los seguidores incondicionales de Chávez, quienes describen a Capriles como defensor de los más acaudalados de Venezuela y una figura a favor de Estados Unidos que se disfraza patéticamente como un hombre del pueblo.

"Este caballero tiene un dilema: quién es el y a qué quiere parecerse. Por eso se ha tratado de poner chaquetas como el presidente. Ha querido utilizar el lenguaje del presidente, ha querido hablar del pueblo, pero no le sale de la garganta el tema pueblo", se burló Cabello, su antiguo rival.


En los últimos días Capriles se ha mostrado más confrontacional al igualar el juego de Chávez con una serie de mensajes críticos a través de Twitter. Aunque no ha especulado sobre la salud del presidente socialista, arremete contra él por "gobernar por teléfono" desde Cuba.

El consenso general entre analistas desde Wall Street hasta las universidades de Venezuela es que es poco probable que Capriles derrote a Chávez bajo circunstancias normales debido a la fuerte conexión emocional de las personas más pobres con el presidente venezolano, la permanente popularidad de sus políticas sociales y el repunte de la economía.

Pero las circunstancias no son normales.

Chávez sólo ha sido visto en vivo una sola vez desde el 13 de abril, lo que alimenta las especulaciones respecto a que el cáncer que le fue diagnosticado hace un año se ha propagado y podría ser fatal.

Aunque ese factor podría haberle dado un apoyo adicional por empatía en los sondeos hasta el momento, también significa que podría llegar a las elecciones del 7 de octubre físicamente desmejorado o, incluso, podría no llegar.

En ese caso, los sondeos cambian para mostrar que Capriles probablemente vencería a los principales aliados de Chávez. También existe la posibilidad de que el voto de empatía se vaya desvaneciendo y de que más venezolanos consideren a Capriles como una mejor opción que a un Chávez enfermo.

De modo que incluso en los círculos de la oposición hay más discusiones sobre la pelvis de Chávez -la zona donde se supone surgió el cáncer del mandatario- y acerca de quién estaría en primera posición para reemplazarlo, que sobre la campaña de Capriles.

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