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Yván Gil, el emisario que profundizó el deslave de Agropatria
Agropatria, expropiada en 2010, enfrenta actualmente una crisis que se prolonga desde denuncias de mala gestión de su primera presidenta a los conflictos laborales del segundo, Yván Gil.

Yván Gil, el emisario que profundizó el deslave de Agropatria
Yván Gil es el segundo presidente de Agropatria desde su expropiación en 2010 (Creditos: Jesús Contreras)

26/05/2012 03:23:50 p.m.|Ileana García Mora.- Si las deudas y denuncias de mala gestión de Agropatria florecieron bajo la gestión de su primera presidenta, Riblia Rodríguez, en manos del segundo, Yván Gil, crecieron los conflictos laborales y los intentos fallidos de reactivar las plantas de la empresa expropiada en 2010.  

Los recursos inyectados por el Estado no se reflejan en el abastecimiento de las agrotiendas, sostienen algunos productores, razón por la cual la oposición busca su interpelación ante la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, así como una investigación de la empresa, decisión que será dada a conocer la próxima semana. 

En su trayectoria en el Ministerio de Agricultura y Tierras, Gil está en la lista de los pocos voceros autorizados para declarar a la prensa. También está en la corta lista de funcionarios que fue ratificado en su cargo como viceministro de Circuitos Agroproductivos y Agroalimentarios, cuando el Presidente, destituyó a Juan Carlos Loyo como ministro y a otros seis funcionarios en enero de este año.

Chávez nombró a Yván Gil presidente de Agropatria. Le tocaría ser una suerte de emisario con una misión: rescatar la empresa.

“En Agropatria tenemos que solucionar los problemas, hay que potenciarla y que se extienda por todo el país", dijo el mandatario.

Para ello aprobó la solicitud de Gil de $300 millones para comprar implementos de labranza, rastras, subsoladores y otros implementos; desgranadoras, picadoras de pasto, motores fuera de borda, motobombas, desmalezadoras. Eso sí: “Me pagas hasta el último dólar el año que viene”, le dijo a Gil. 

La tarea avanza, pero no será fácil. Las 7 plantas agroindustriales (Inica, Serviform, Proyefa, Syntec, Veneriego, Agropatria Planta Morón y Metal Zamora), el resto de las filiales (Sehiveca, Olaca y Servigranos) y agrotiendas aún acusan las consecuencias de meses de baja productividad y discusiones sobre la contratación colectiva marco para amparar a unos 5.400 trabajadores de todas las empresas.

El hijo del decano

Gil arrancó su trayectoria en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas del cual fue presidente. Ahí tuvo la potestad de suscribir contratos internacionales, como el que firmó con Argentina para la construcción de una planta procesadora de alimentos para peces. 

A Yván Eduardo Gil Pinto los cargos públicos le han llegado en dupla. Mientras era presidente del Inia fue nombrado viceministro de Circuitos Agroproductivos y Agroalimentarios, en el que se encuentra desde el 22 de diciembre de 2008, según la Gaceta Oficial Nº 39.085.

Y mientras llevaba ese ministerio, fue nombrado tercer vocal de la junta directiva de Agropatria (según el decreto 7.718 del 12 de octubre de 2010) y luego presidente 2012.

Estudió en la Universidad Central de Venezuela núcleo Maracay, en la Facultad de Agronomía, de la cual su padre, también ingeniero agrónomo (UCV) Freddy Gil, fue decano. Gil se graduó de ingeniero agrónomo en 1995 y al igual que su papá, y su hermano Arturo Gil Pinto, fue profesor universitario. 

Estudió en el Liceo Codazzi de Maracay y durante su carrera realizó pasantías académicas en las fincas de productores agrícolas que hoy defienden la propiedad privada y la gestión de Agroisleña durante 57 años como proveedor de insumos para el agro. 

Para no afectar sus suministros de venenos, ellos lamentan en silencio el rumbo de Gil como rector de la mayor proveedora de insumos agroquímicos e implementos agrícolas del país, que comenzó a tener problemas laborales con Gil al frente.

Pese a rechazar la gerencia de Riblia Rodríguez, los trabajadores han echado de menos el ritmo de reuniones para negociar la convención colectiva: con ella lograron aprobar 5 cláusulas del contrato. 

Pero los trabajadores quisieron continuar la negociación y le pidieron más salario a Gil. Al ver las plantas paralizadas y sin ganancias, Gil pidió una tregua de 60 días para que llegara la materia prima.

 Al menos 70% de los $300 millones inyectados por Chávez a Agropatria iría a la compra de materia prima, recordaron los trabajadores. Los inventarios de material para transformar no existían, debido a que la logística de las plantas demanda compras programadas con antelación.

Pasada la tregua, los trabajadores iniciaron una oleada de protestas que tuvo su más alto pico el 23 de abril, cuando impidieron la llegada de Gil y otros directivos con cámaras de televisión a la sede de Insecticidas Internacionales para mostrar el avance de los procesos productivos. 

Semanas después el Juzgado Superior Agrario de Aragua y Carabobo dictó una medida a con la cual se prohíbe toda actividad que desfavorezca la red para proteger la “soberanía alimentaria”

Dentro la primera junta directiva que tuvo Agropatria al momento de la expropiación, Gil era el que acumulaba mayor experiencia y cargos de nivel dentro del Gobierno, razón por la cual muchos lamentan los resultados negativos en los que aún se encuentran las plantas, que apenas intentan arrancar sus producción de nuevo tras la llegada “a cuenta gotas” de la materia prima.
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