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POLÍTICAS PÚBLICAS

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El fantástico viaje al desarrollo
El exministro de Cordiplan Ricardo Haussmann, traza el mapamundi de una aventura económica y desafía verdades establecidas.

El fantástico viaje al desarrollo
El mundo está lleno de economías con distintos grados de complejidad. (Creditos: EFE)

06/09/2013 02:26:05 p.m.|Andrés Shafer.- Según la economía tradicional el camino al desarrollo para los productores de materias primas es el crecimiento "aguas abajo", o agregar valor: si tienes árboles, intenta exportar muebles, en lugar de madera. Su enfoque agrupa cosas muy diversas en grandes magnitudes como el "Producto Interno Bruto", o los "bienes de capital ". 
 
Para Ricardo Haussmann, el físico César Hidalgo y sus colegas del Observatorio de Complejidad Económica de Harvard/MIT, las cosas no funcionan así. El mundo está lleno de economías con distintos grados de complejidad: algunas producen unos pocos bienes simples y otras muchos bienes complejos y diversos. 

Todos requieren de conocimientos y capacidades específicas. Y el juego de las "capacidades" produce combinatorias que llevan más bien de talar árboles a producir celulares, como fue el caso de Nokia. Para entender esta magia, Hausmann y sus colegas desarrollaron el modelo del Espacio de Productos y el Índice de Complejidad Económica (ICE): a través de los datos del comercio internacional, lograron una representación gráfica similar a una red neuronal, producto de cálculos matemáticos, que refleja el conocimiento productivo de cada país. El fin es indicar el camino al desarrollo. El exministro de Cordiplan habló con El Mundo para explicar su trabajo.

-¿Cómo se produce el desarrollo económico?
La base del desarrollo económico es el aumento en el conocimiento productivo de un país. Los países poco desarrollados saben hacer pocas cosas y en particular, cosas que muchos otros países saben hacer. Los países desarrollados, en cambio, saben hacer muchas cosas y entre ellas cosas complejas que pocos otros saben hacer. Para desarrollarse hay que acumular conocimiento productivo y utilizarlo para hacer una mayor variedad  de productos más complejos. Eso no implica solamente, ni principalmente, tener una población con más años de escolaridad sino con una mayor diversidad de "saber-hacer".    

Es la diferencia entre lo que llamamos "conocimiento explícito", aquel que se puede codificar y enseñar en el aula, y "conocimiento tácito", aquel que se adquiere en la práctica, el "saber hacer" de los procedimientos y la experiencia. Es la diferencia entre aprenderse las reglas del tránsito y aprender a hablar otro idioma. Tampoco se trata de tener genios que lo saben todo sino de tener equipos de gente que aporten distintos conocimientos complementarios. Mientras más diversos esos conocimientos, más complejas las cosas que se pueden hacer.
Una película puede ganar hasta 18 premios Oscar entre actuación, dirección, guión, fotografía, música, edición, sonido, efectos especiales, escenografía, vestuarios, casting, etc. La película une todas estas especialidades en un solo producto final.

-¿En qué consiste el modelo del Espacio de Productos? ¿Cómo se construye?
El Espacio de Productos es muy heterogéneo. Hay productos muy conectados a otros productos, como la ropa, las maquinarias, los químicos y los electrónicos, y hay otros que están mucho más aislados, como el petróleo , la minería y la agricultura tropical. Hay 700 productos y por lo tanto 245.000 distancias entre productos. La visualización de este espacio se basa en mostrar solamente los vínculos más fuertes, unos 1500.
 
Mientras más conectados los productos, más fácil es la diversificación a partir de ellos. Los países no pasan de sembrar maíz a fabricar aviones de un solo golpe. Se mueven gradualmente de las cosas que saben hacer hoy, a cosas que pueden hacerse con aumentos graduales de "saber-hacer". El espacio de productos es como un bosque donde cada producto es un árbol. La distancia entre los árboles indica qué tan similares son en términos de "saber-hacer".  Los emprendedores pueden saber dónde está situado su país en el espacio de productos y así moverse de los productos que el país ya sabe hacer, hacia productos de complejidad creciente que le quedan "cerca", y son por lo tanto más factibles. En el Atlas de la Complejidad Económica, 128 países pueden explorar sus posibilidades. 

-¿Se puede usar como hoja de ruta para el desarrollo?
La idea es utilizar las herramientas que hemos desarrollado para explorar lo que se podría llamar las adyacencias posibles, el vecindario del conocimiento productivo. Ayudar a entender mejor las posibles escaleras al cielo. He tenido oportunidad de trabajar estos temas en docenas de países. Empecé en Colombia y Sur África, pero he explorado estos temas en Brasil, Chile, México, Perú, Paquistán, Kazajistán, Argelia, Marruecos, Egipto, Uganda, Nigeria y hasta Arabia Saudita y Holanda. 

-Esta aproximación al desarrollo es un tanto reciente. ¿Qué falta por elaborar?
Muchísimos. Necesitamos profundizar nuestras investigaciones sobre la naturaleza del "saber-hacer", cuáles son sus elementos, cómo se acumula, qué tiene que ver con la educación, el entrenamiento laboral, la inmigración, las empresas multinacionales, entre otras. Necesitamos entender de qué depende la absorción de nuevas tecnologías y qué se puede hacer para acelerar ese proceso. Afortunadamente, queda mucho por hacer. 

-Ese Índice de Complejidad ¿es más preciso como herramienta de diagnóstico y predicción que otras variables?
Mide cuánto conocimiento productivo tiene un país. El Índice de Perspectivas de Complejidad mide qué tan bien ubicado está un país en el Espacio de Productos en el sentido de cuán fácil se le hace acumular más conocimiento productivo. Todo esto significa que los países se diferencian no sólo en lo que hacen, sino en las oportunidades que tienen para aprender a hacer otras cosas. Ambos indicadores tienen una gran capacidad de predecir el crecimiento económico de los países en los siguientes 10 años.

-¿Existe la "maldición de los recursos naturales"?
La verdad es que los recursos naturales son una suerte mixta. Por un lado generan posibilidades de acumulación de conocimientos y capacidades productivas a los países. Al fin y al cabo, la máquina de vapor la inventaron para bombear agua de las minas de carbón de Gran Bretaña. Pero lo cierto es que el petróleo y la minería requieren capacidades productivas que tienen pocos usos alternativos en otras actividades y eso genera el peligro de que se conviertan en callejones sin salida, haciendo que los países encuentren más difícil moverse hacia otros lados del bosque. A fin y al cabo, Margarita es mucho más bella que Aruba pero su ingreso per cápita es menos de la mitad, a pesar de que Aruba no tiene petróleo

-¿Cuál es la situación y la perspectiva de América Latina, rica en recursos naturales, pero no fuerte en mano de obra?
El mundo está cambiando en el sentido de que la cadena de valor de la manufactura se está globalizando y se están rompiendo las diferencias entre manufactura, agricultura y servicios. Esto abre nuevas sendas de desarrollo. Pero hay muchos países en América Latina que se creen ricos en recursos naturales, no porque tengan muchos, sino porque es la única capacidad productiva que tienen. Por ejemplo, Venezuela se cree rica en petróleo pero exporta 6 veces menos barriles per cápita que cuando yo nací y 7 veces menos que Noruega. Sin embargo, Noruega exporta 35 veces más productos no petroleros per cápita que nosotros. 

¿Cómo se ha desempeñado la economía venezolana desde los años sesenta?
Venezuela tuvo un período de diversificación moderado hasta los años 90, pero ha perdido más conocimiento productivo en los últimos 12 años que casi ningún otro país en el mundo. Alguna vez fuimos buenos en cemento, papel, automóviles, arroz, químicos y servicios de ingeniería, por no mencionar a Pdvsa . Esas capacidades han sido devastadas.
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