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POLÍTICAS PÚBLICAS

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Venezuela sí tiene equipo para buscar un pase a la liga del desarrollo
La especialista venezolano-británica, experta en impacto socioeconómico del cambio tecnológico, advierte que el país tiene un doble reto: lograr el crecimiento en inclusión social y promover empresas.

Venezuela sí tiene equipo para buscar un pase a la liga del desarrollo
Pérez insiste en la necesidad de aprovechar el potencial humano del país (Creditos: Emen)

04-07-2012 07:06:52 a.m.|Aymara Lorenzo Ferrigni.- Es imposible que Venezuela en sus cambios políticos y económicos no sea un atractivo objeto de estudio. Sin embargo, hay quienes señalar con el dedo acusador es menos estratégico que estudiar el asunto en el contexto global.

Carlota Pérez observa una dicotomía en la realidad venezolana: el retroceso en los procesos y el emprendimiento del capital humano.

-El emprendimiento, como motor de cambio ¿pudiera ser el impulso para que Venezuela salte al tren de la sociedad del conocimiento?

No me cabe duda. Hay algo muy específico que ha ocurrido con el cambio de paradigma de la sociedad de la informática, y es que lo imposible se ha hecho posible, tanto para países en vías de desarrollo como para pequeñas empresas en todas partes del mundo. Las posibilidades de emprendimiento han cambiado de una manera que habría sido imposible de concebir hace 30 años: desde un joven haciendo "aplicaciones" para el Ipod, por ejemplo, hasta un pueblo perdido que logra exportar una yerbita de la abuela, maravillosa contra el insomnio, para venderla por todo el mundo en tienditas especializadas, con la ayuda de un diseñador que les hace las cajitas. Antes no existía la posibilidad de ser rentable con tecnologías primitivas y tradicionales; ni de que una pequeña empresa de altísima tecnología pudiera sobrevivir sola y hacerse grande; o distribuir pequeñas cantidades de algún artículo en el mercado global. Imagínate tú que pudiera tenerse una oleada de emprendimiento constante desde las microempresas, para las cuales hoy día se consiguen créditos, incluso en la banca privada tradicional, pasando por empresas sencillas, todas con apoyo tanto científico, económico como en la distribución.

Oportunidades
Hoy tenemos la posibilidad de usar el potencial tecnológico
-La actual crisis global se sitúa, según su trabajo, en el proceso de sucesivas revoluciones tecnológicas, que producen a su vez "grandes oleadas de desarrollo". En ese contexto ¿dónde ubicar a Venezuela?

Estas oleadas de desarrollo tecno-económico se han producido en cinco oportunidades desde la Revolución Industrial, cada una con su respectiva gran crisis, que marca el gran momento del cambio hacia una época dorada. Así sucedió después de la Gran Depresión de los años 30 y de la Segunda Guerra Mundial en el siglo pasado, cuando vino el gran auge de la post-guerra; sucedió también a mediados del siglo XIX, cuando después de la manía de los ferrocarriles ocurrió el gran boom victoriano en Inglaterra. Hoy tenemos la posibilidad de usar todo el potencial tecnológico instalado de la revolución informática para pasar a una época global sustentable, a una sociedad del conocimiento, con una orientación "verde", que promueva el desarrollo de todos los países del planeta. Ya hemos visto a Corea convertirse en país desarrollado en tres décadas y hemos visto a China surgir hasta convertirse en la segunda economía global en el mismo lapso. Hay ritmos de crecimiento en África y América Latina que no se habían visto en mucho tiempo. La ironía es que hoy los países desarrollados están en peores condiciones. Esto es, a mi juicio, porque no parecen haber entendido que salvar a la banca en economías lánguidas no lleva sino a otro camino y están aplicando políticas de austeridad casi suicidas. En nuestro continente, al menos Perú, Brasil, Chile y Colombia comprenden hacia dónde ir, tanto en términos de las empresas pequeñas de nichos especializados, como en la cuestión ambiental y el aprovechamiento del mercado asiático y chino para insumos, alimentos, materia prima y materiales especializados. En Venezuela tenemos como un doble movimiento. Hay un retroceso en muchas de las cosas que teníamos antes. El campo, por ejemplo, ha retrocedido décadas en cuanto a capacidad productiva. Pero, al mismo tiempo, tenemos una cantidad de emprendedores, tanto en productos sencillos como en el área de informática y otras de alta tecnología, que a mí me levanta la moral cada vez que vengo. Parece que las dificultades hacen que mucha gente crezca y saque lo mejor de sí.

Capacidades
Todos manejan internet y hay capacidad instalada
¿Qué posibilidades tenemos para dar el salto a la revolución tecnológica actual?

Asombrosamente, este país tiene la capacidad tecnológica instalada para dar ese salto. Uno de los asuntos que se requiere es la infraestructura, y en este país tenemos tanto la infraestructura de Internet como la de teléfonos celulares. Todo el mundo aquí maneja Internet y existe capacidad instalada para quienes todavía no tienen computadora. Lo que sí creo que no está listo es que todo el mundo aprenda a funcionar, según el paradigma de la sociedad del conocimiento, de la informática: funcionar en redes, que es el empoderamiento, la cooperación. Es el funcionar juntos, lograr el consenso entre el gobierno, la sociedad y el mundo de los negocios, en la empresa privada y la pública. Pero en el país hay un enfrentamiento que es sumamente dañino para eso. En realidad estamos como a las puertas de la posibilidad de dar un salto hacia el desarrollo, pero estamos frenados por una cantidad de condicionantes políticos que nos impiden hacerlo.
Las revoluciones tecnológicas cambian el contexto de las oportunidades para los países, las empresas, las personas. Todo cambia de manera muy radical, pero los 30 años en los que se instaló la actual revolución tecnológica ya pasaron en el mundo. La forma de producir, de trabajar, la organización de las empresas, es ahora horizontal y en redes. Y eso es producto de la revolución informática; esta permite que países rezagados den un salto y permite también formas de distribución del ingreso y mejoras en la calidad de vida que son distintas a lo que conocíamos. Después de la Segunda Guerra Mundial, con la producción en masa, se abarató muchísimo el costo de los bienes producidos en gran volumen, lo que hizo posible que los trabajadores del mundo desarrollado pudieran adquirirlos. Aquí en Venezuela y en toda América Latina, la política de sustitución de importaciones permitió la creación de una clase media educada que hoy sería capaz de dirigir los esfuerzos productivos, formar alianzas globales, absorber tecnologías y realizar las innovaciones necesarias para que nuestros países den el salto al desarrollo. La posibilidad de exportar se da ahora no solo para las empresas grandes; también personas y pequeñas empresas pueden exportar muy lejos. Esa posibilidad está allí hoy, se está usando hoy en países vecinos. Claro que en este país exportar hoy es dificilísimo por razones burocráticas, porque no se entiende la importancia de eso y porque no es política del gobierno favorecer la exportación. Al mismo tiempo, estamos importando mucho más de lo que haría falta si produjéramos todo lo que podemos producir, y eso es una distorsión que debería ser resuelta con urgencia.

Carencias
La mayoría de los jóvenes de hoy no se están preparando
-¿Y para acoplarse a la próxima revolución tecnológica?

Para eso hay que estar bien en esta, porque cada revolución da un salto basado en la plataforma que se construyó en la anterior. Tenemos como 20 años para aprender a innovar con esta revolución tecnológica. Eso se facilita por poseer recursos naturales en una época cuando el crecimiento de Asia es muy acelerado, y están necesitando alimentos, insumos especializados y materia prima en grandes cantidades. Para América Latina esa es una oportunidad, no solamente de vender los recursos naturales en estado primario, materia bruta, sino agregándoles tecnología y convirtiéndolos en materiales especializados. Si logramos tecnologizar los minerales y los productos biológicos, nos estaremos preparando para dar el salto en la próxima revolución tecnológica. Siguiendo los patrones históricos es probable que esta sea alguna combinación de biotecnología, nanotecnología, nuevos materiales y bioelectrónica. Todas esas tecnologías se basan en las ciencias biológicas y de materiales. 

-¿Y el capital humano?

Hay muchos venezolanos de altísimo nivel que se cotizan altamente en todo el mundo, y muchos otros que están en el país con logros significativos. Con esa gente podemos hacer mucho. Sin embargo, nuestro sistema educativo está muy lejos de ser el que necesitamos. La mayoría de los jóvenes de hoy no se están preparando lo suficiente, porque el sistema educativo sigue los viejos esquemas jerárquicos. La gente continua aprendiendo las respuestas a las preguntas del profesor y hoy hay que aprender a preguntar y pensar con creatividad. Para que los muchachos entren con éxito en Google, y en Internet en general, tienen que aprender a hacer las preguntas y luego a procesar y evaluar el conjunto variado de alternativas de respuesta. Para eso no se les está preparando. Por otra parte, también hay que aprender a trabajar en grupo. Hace falta un cambio profundo en los modos de enseñar a todos los niveles, desde el preescolar hasta el postgrado.

-¿Educación es palabra clave?
Sí. Pero la educación toma tiempo. Tienes ahora que ayudar a los emprendedores existentes, mientras preparas a los otros. En efecto, la palabra clave para el futuro de aquí a 10 años es la educación.
-¿Cuál sería la estrategia de desarrollo con las oportunidades tecnológicas que logra identificar en Venezuela?
Debemos abordar el doble objetivo del crecimiento y la inclusión social, por lo cual estoy planteando para América Latina dos grandes oleadas de emprendimiento. Una oleada que se centraría alrededor de los recursos naturales, pero altamente tecnologizados, llegando a producir eventualmente desde los insumos, bienes de capital y servicios especializados, hasta los materiales o alimentos procesados, tanto estandarizados como muy especializados. Se trata de "tecnologizar" los recursos y orientarse a cubrir nichos de mercado de alta tecnología en productos biológicos, minerales, marinos, forestales, etc. Si uno lograra, por ejemplo, hacer madera anti-comején eso valdría muchísimo. La otra oleada de emprendimiento se ubicaría en el otro extremo. Se trataría de promover empresas en cada rincón del territorio, pueblo por pueblo, caserío por caserío, aprovechando las mismas posibilidades de innovación y exportación que brindan los mercados segmentados. Así se lograría que todo el país estuviera produciendo. Lo que tenemos que hacer es, no solamente redistribuir el ingreso, sino redistribuir la capacidad de generación de riqueza.
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