• twitter
  • facebook
  • rss


diccionario de economía
 

Cine

Compartir en Facebook

Lecturas 1385 lectura(s)


Los rostros de Bolívar en el cine
Revive el debate sobre la precisión histórica versus la espectacularidad del prócer

La encarnación de Édgar Ramírez genera comparaciones con Roque Valero
La encarnación de Édgar Ramírez genera comparaciones con Roque Valero (Créditos: Cortesía)

01/08/2014 01:31:00 p.m. | Víctor Amaya.- Simón Bolívar ha sido retratado en numerosas ocasiones en la gran pantalla. Hasta ahora, el poder de sus intérpretes ha tenido más peso sobre el del personaje. El “Bolívar de Mariano Álvarez” fue referente durante años. Más recientemente, “el Bolívar de Roque Valero” y ahora “el de Édgar Ramírez”.

En realidad, pudiera ser más preciso asignarle como apellido, en cada caso, el nombre del director de cada película. El estreno más reciente sobre el prócer, Libertador, viene con la firma de Alberto Arvelo; el anterior con la de Luis Alberto Lamata.

La crítica a cómo ha sido retratado el caraqueño nacido el 24 de julio de 1783 se revitalizó con el estreno de la cinta protagonizada por Édgar Ramírez. Es la tercera de una seguidilla que comenzó con Diario de Bucaramanga (2013), de Carlos Fung Guevara y protagonizada por Simón Pestana; y Bolívar, el hombre de las dificultades, con Roque Valero.

Antes, se han visto en el mismo rol, aunque de distintas nacionalidades y en producciones de diversos países, a Julián Soler (Simón Bolívar, 1942), Héctor Alterio (El santo de la espada, 1970), Temístocles López (Sinfonía tropikal, 1979), Pedro Montoya (El hombre de las dificultades, 1981), Guillermo Díaz Yuma ( Sucre , 1995), Mariano Álvarez (Manuela Saenz, 2001) y Héctor Palma (Miranda regresa, 2007).

El historiador Guillermo Morón aún recuerda cuando fue “asesor histórico” de La epopeya de Bolívar, el filme de estrenado en 1969 con dirección de Alessandro Blasetti y con el suizo-austríaco Maximilian Schell. “No era una gran película. Luego han venido otras películas que tampoco lo han sido. Pero no, la figura de Bolívar no ha sido adecuadamente tratada en el cine. Supongo que se hará en un momento dado”.

En la mayoría de los casos, ha resaltado el héroe por encima del humano. “Creer que Bolívar fue solamente un militar no se ajusta a la verdad. Bolívar es mucho más importante que eso, porque fue un constructor de países. Además era un hombre de cultura, multifacético”, añade Morón.

Para el historiador Juan Carlos Reyes, el Padre de la Patria tiene una particularidad: “siempre lo pretendemos hacer perfecto. Entonces, lo muestran sin que cometa ni un solo error. La mayoría de la películas se ciñen a un guión histórico, y eso las hace caer en el mito”, sostiene.

Reyes agrega que es una herencia que se ha ido profundizando “desde que (el ex presidente José Antonio) Páez trajo el cadáver de Bolívar a Venezuela, se ha generado un culto tan enorme a su personalidad que ya no sabemos quién”.

Para su colega Tomás Straka, en el país hay muchas visiones sociales sobre el prócer, “y la mayor parte son veneraciones casi religiosas, como un culto”.

Por eso, a Juan Carlos Reyes le parece clave de la cinta de Alberto Arvelo el momento en que una mujer, en medio de la emigración a oriente, “se cae y Bolívar la intenta auxiliar pero la señora le escupe la cara y le dice que es el culpable de que le hayan asesinado su familia ‘por esta guerra estúpida que tú creaste’. Es un punto clave para ver al Bolívar humano, al que no las tenía todas consigo. Otra cosa que atenta contra el mito es cuando junto a su esposa pasa por una hacienda donde están dándole latigazos a una negra y él se hace el desentendido”.

La relación del Libertador con los esclavos, sigue siendo un pendiente. Se le suele retratar como un paladín de la igualdad pero, aunque “dictó dos decretos para la liberación, siendo el hombre fuerte entonces no los hizo cumplir porque sabía que la esclavitud era el sustento de la economía y su producción de haciendas”, apunta Reyes.

La historia como premisa

Para Juan Carlos Reyes, Libertador es una “estupenda película, desde todo punto de vista”. El académico rescata la intención “de promover a Simón Bolívar más allá de las fronteras incluso americanas”. Ello, a pesar de reconocer fallas históricas “como el tratamiento a (Francisco de) Miranda, que no me parece justo porque trata de eximir a Bolívar de haberlo entregado a los españoles; o el personaje de Simón Rodríguez que me pareció espantoso; el tratamiento a Santander es muy irrespetuoso o cómo se minimiza a Páez. Pero es válido que Arvelo haya tomado atajos para difundir aspectos de un Bolívar hecho para el resto del mundo. Por eso se ven cosas que no tienen que ver con lo que pasó, como el final (al personaje no se le ve muriendo de tuberculosis) que está suficientemente documentado y aquí queda como un acertijo, una inquietud y es válido”.

Para Straka, esta película “es una versión libre. Una cosa es tener acuciosidad histórica y otra es inventar. Sería una falta de respeto para los auditorios a los que él espera llegar en el resto del mundo aprovechar la ignorancia para inventar una historia falsa, es un fraude”.

Según el historiador, el creador tiene derecho a narrar lo que quiera, “pero debe informarlo para saber qué producto se está consumiendo, porque prácticamente todo lo que dice la película está equivocado: el origen de Bolívar como producto de una revolución cimarrona indígena social que lo va llevando poco a poco a la cima es una tergiversación, su relación con el capitán español es equivocada, como lo es borrar a Boves y otros desafueros como poner a Simón Rodríguez en la misma escena que María Teresa del Toro o caricaturizar a Santander y ponerlo en episodios en los que no estuvo”.

Una nueva epopeya

Libertador es una película de factura internacional, cuyo estreno fue en el Festival de Cine de Toronto, y que ha tenido críticas en medios especializados que destacan su cinematografía y también a su elenco de figuras internacionales, como Danny Huston e Iwan Rheon, y su banda sonora de un estelar Gustavo Dudamel.

Por ello, Tomás Straka cree que el filme “combina el culto y la venta al exterior, como las orquestas cubana de los años 40 que se disfrazaban en Hollywood con estética del Caribe inventada. Hicieron un Bolívar potable para los europeos, una suerte de Che Guevara que responde a estereotipos de quienes vienen al trópico buscando a Carmen Miranda aunque en las calles no haya mujeres con sombreros de frutas”.

Según Juan Carlos Reyes, la película “no es una lección de historia y tampoco lo pretende, sino que muestra lo épico. No creo que Arvelo haya tenido la intención de vender a un Bolívar superhombre. El cine, en tanto arte, no es incorrecto o correcto sino una manera de mostrar un personaje. Si a alguien se le ocurre hacer un Bolívar homosexual, quién sabe en qué problema se meterá, pero tiene todo el derecho de hacerlo porque para eso está el cine, otra cosa es un documental”.

Según el historiador, el de Édgar Ramírez “es el mejor Bolívar que ha habido en pantalla, a pesar de las cosas estéticas que son nimiedades”.

En contraste, Straka le da el mérito al interpretado por Roque Valero porque se parece, en términos históricos, “a lo que se ha testimoniado de esa época”, más allá de la animosidad en torno a su protagonista, el apoyo presidencial y la polarización política.

Guillermo Morón cree que aún hay tiempo de hacer al mejor Bolívar cinematográfico. Para ello, lo que hace falta es “un buen guionista que lo mire de manera diferente al simple Libertador, al héroe, al militar”. Para ello, recomienda volver a consultar las biografías escritas por Augusto Mijares, Tomás Polanco Alcántara y, especialmente, la de Salvador de Madariaga, “que sigue siendo la mejor de todas”.

¿No has encontrado lo que buscas? Utiliza el buscador
Etiquetas Relacionadas




ATENCIÓN. No se permite la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o cualquier contenido que infrinja lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Antes de escribir tus comentarios lee las Normas de Participación en El Mundo.